Miro por sobre mis hombros y de frente. El espejo me muestra una criatura horrenda y vulnerable, con sus gestos deformes maldice al mundo . No importa nada en este bloque de realidad;al final no entiende ni la formas que su rostro desarrolla en este espasmo de virtudes somnolientas.
El alcohol atiborra mi juicio y lo mantiene sosegado y estupefacto. ¿Cómo no burlarse de este esperpento humano desbocado?
No entiendo la linea horizontal de mi ojos, mi credo está más allá de los horizontes. No esta cuerdo.Ciertamente estoy en la mierda, un poco mas reptil y susceptible, aún así cuerdo, muerto en vida y sin satisfacciones. Anhedonia.
El onanismo ya es compatible a mi realidad. Solo fue una grosería llena de odio. Soy el hombre manipulable que se tornó en buitre anfibio. El gran precoz brote de muerte en tus oídos. Gimiendo.
Suelo arrastrarme sobre los suelos acariciando con mi rostro el frió pavimento. Es la cordura que emana las sensaciones encontradas solo en el onanismo. En las pistas de Jesús maría, La gran argamasa de excretas en la cual soy un abandono huésped, tan contento y desconfiado. Soy un apocalipsis envuelto en un traje de hombre.
Y así fue... El amanecer vino sobre mi cuerpo con un cigarro en la mano, en un tercer piso, sosteniéndome sobre un pie, recostado en la ventana de un viejo edificio. Mi sed esta seca.
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