miércoles, 21 de diciembre de 2011
martes, 6 de diciembre de 2011
Y Quebró incesantemente aquel jarrón de barro contra la pared,
quería que su cuerpo se desprendiera junto a aquella vasija.
Trataba de desmoronar lentamente su cuerpo uniendose a la desgastada arcilla.
Inconfundiblemente desvarió y sus pasos dejaron de celar mis pensamientos con suave musica, el trémulo violento de tus caderas irrumpieron en mi habitación y entre incesantes delirios de placer, sofocados y caligulientos, distorsionaste mi cielo .
Un grito asfixiante y grotesco, un chillido horroso y tetrico recorrió tu piel regocijadamente en mi sofocante y amargo desarme, lento, observable, implacable.
Mis manos dudaron tocarte nuevamente, tu piel no era dulce y algodonada jamás, dejo de serlo hace ya mucho tiempo atrás; de pronto, me sabia todo a escarnio y prejuicio, a hipocresía y a un tortuoso adiós disimilado por el compromiso. Me encontré a mi mis y me vi de pie ante lo que no fui, aún arrodillado ante ti roto y deshojado, mis tinieblas se tornaban cada vez mas chirriantes y nuevamente en gemidos hilarantes, llenos de frustración, y de tanto ahogo de la voz se me apago de repente el lloriquear. Aprendí mucho mas que simplemente amar y conocí la pasión mas de cerca que la misma profunda cuna humillante en la que mecí tu cuero , enamorado de la idealizada mi.
Mis manos dudaron tocarte nuevamente, tu piel no era dulce y algodonada jamás, dejo de serlo hace ya mucho tiempo atrás; de pronto, me sabia todo a escarnio y prejuicio, a hipocresía y a un tortuoso adiós disimilado por el compromiso. Me encontré a mi mis y me vi de pie ante lo que no fui, aún arrodillado ante ti roto y deshojado, mis tinieblas se tornaban cada vez mas chirriantes y nuevamente en gemidos hilarantes, llenos de frustración, y de tanto ahogo de la voz se me apago de repente el lloriquear. Aprendí mucho mas que simplemente amar y conocí la pasión mas de cerca que la misma profunda cuna humillante en la que mecí tu cuero , enamorado de la idealizada mi.
Aquel sonido precoz que esgrimamos como himno de amor se torno en tonos negros y vomitivos, sucrudor insensato atiborró con roces la sensualidad de mi trato y entre mis cuerdas vocales, y las suaves melodías llenas de ternura, se volvieron contra la misma y sus gritos retorcidos formaron una canción , un nuevo himno de marginacion y dolor. Estoy quebrado.
domingo, 4 de diciembre de 2011
No day, no -yo y las dos
Sus manos tibias tomaron las mias, sin dudar ni por un instante sus intenciones, acerqué mi cabeza y la recline sobre su cintura, sobre sus mansas quebradas, aquellas mismas que no me apetecian poseer. Atine a amar tu cuerpo amarillento y mal dibujado. Tu dibujo parpadeante, aquel recuerdo amargo, sin fondo; aquél que, más que fulgor azul aplaca mi denso sexo sedentario, ese mismo que se opaca entre deseos marginales que repudian al resto del mundo, entroniza mi real no-yo.
Todo era falso y procaz, las letras, arcoirisadas y fantásticas, psicodélicas y blasfemas, aquellas que tu misma me enseñaste a pronunciar en los desvarios sobre tus agrietados escalones, Los mismos infaustos torbellinos que vieron tu brazo sangrar, los mismos que presenciaron nuestra tracción bípeda convertirse en repulsión.
Aquellos labios aduraznados, tan manipuladores y desconcertantes, demasiado celestes para ser parte del cielo y, quizá, muy opacos como para brillar sobre el firmamento. Los suficientemente perfectos como para verme envuelto en tus religiones aterciopeladas. En fin, te creería cada mentira de por vida como pronunciamiento infinito de fe eterna sobre el dios de mis padres y cualquier credo humano, te cedería mi piel en cualquier recital porque realmente me enfermo en tus oraciones.
Todo esta lleno de amor, fúnebre y enfermizo amor, y el nuestro jamas aterrizo, nadie escucho el colisionar, simplemente se desmorono antes de poder realmente volar,
nuestros cuerpos se desplomaron, con intenso furor, y, demacrados ellos, saturaron sus sexos en masturbación. Los destrozos minusválidos de aquella azul yugular son solo alcobas que no recorrimos juntos al despertar. ¡ Famélica!, coqueta sonrisa que remarca mis cuadros con ansiedad y hambre de libertades sin pudor. No queda más que la nada en su misma mierda, sometida y silenciada, ridícula. Solo que yo. Tu y no-tu, los dos muertos en el no-yo que idealizaste sobre mí. Ya sufrí lo suficiente por los dos.
Ondas, aquellas azules metalicas que se tornan verdes,
deformes. Arrogantes.
Aquellas mismas ondas que forman patrones de odio en mi cabeza,
las que no dejan de burlarse de la coherencia y el deseo sobre tus gestos y posiciones al hablar.
El silbido, resonante,
dulce hiper balada
robusta armónica que atraviesa mi carótida,
¿Puedo sentirme feliz ahora?,
¿Sería más justo pensar?
¿Puedo esperar a ver bien?
----º----
Sentí en mi rostro a mamá,
aún reia de mis palabras,
esuchaba atenta mi voz,
dejaba que me mis ojos se cerraran y se estallaran incesantes al chocar.
De repente y siniestra,
construyó las torres en frente a mis ojos,
las dejo dóciles, quería que las derrumbara al crecer;
pero, al caer, ya no estabas del otro lado.
Despues de esperar, no esta mamá.
¿Dónde esta el amor?
¿Dónde está el dios de cada uno de nosotros?
¿Dónde está mi madre?
No me puedo sentir más o feliz,
no está ya el amor de mi mujer amarilla, infeliz a mi lado.
Nos extraño juntos, dulce María desgarrada,
desvergonzada mujer desvirgada,
tormento de contemplar tu pasado al lado mio.
Realmente te extraño. Dos
Todo era falso y procaz, las letras, arcoirisadas y fantásticas, psicodélicas y blasfemas, aquellas que tu misma me enseñaste a pronunciar en los desvarios sobre tus agrietados escalones, Los mismos infaustos torbellinos que vieron tu brazo sangrar, los mismos que presenciaron nuestra tracción bípeda convertirse en repulsión.
Aquellos labios aduraznados, tan manipuladores y desconcertantes, demasiado celestes para ser parte del cielo y, quizá, muy opacos como para brillar sobre el firmamento. Los suficientemente perfectos como para verme envuelto en tus religiones aterciopeladas. En fin, te creería cada mentira de por vida como pronunciamiento infinito de fe eterna sobre el dios de mis padres y cualquier credo humano, te cedería mi piel en cualquier recital porque realmente me enfermo en tus oraciones.
Todo esta lleno de amor, fúnebre y enfermizo amor, y el nuestro jamas aterrizo, nadie escucho el colisionar, simplemente se desmorono antes de poder realmente volar,
nuestros cuerpos se desplomaron, con intenso furor, y, demacrados ellos, saturaron sus sexos en masturbación. Los destrozos minusválidos de aquella azul yugular son solo alcobas que no recorrimos juntos al despertar. ¡ Famélica!, coqueta sonrisa que remarca mis cuadros con ansiedad y hambre de libertades sin pudor. No queda más que la nada en su misma mierda, sometida y silenciada, ridícula. Solo que yo. Tu y no-tu, los dos muertos en el no-yo que idealizaste sobre mí. Ya sufrí lo suficiente por los dos.
Ondas, aquellas azules metalicas que se tornan verdes,
deformes. Arrogantes.
Aquellas mismas ondas que forman patrones de odio en mi cabeza,
las que no dejan de burlarse de la coherencia y el deseo sobre tus gestos y posiciones al hablar.
El silbido, resonante,
dulce hiper balada
robusta armónica que atraviesa mi carótida,
¿Puedo sentirme feliz ahora?,
¿Sería más justo pensar?
¿Puedo esperar a ver bien?
----º----
Sentí en mi rostro a mamá,
aún reia de mis palabras,
esuchaba atenta mi voz,
dejaba que me mis ojos se cerraran y se estallaran incesantes al chocar.
De repente y siniestra,
construyó las torres en frente a mis ojos,
las dejo dóciles, quería que las derrumbara al crecer;
pero, al caer, ya no estabas del otro lado.
Despues de esperar, no esta mamá.
¿Dónde esta el amor?
¿Dónde está el dios de cada uno de nosotros?
¿Dónde está mi madre?
No me puedo sentir más o feliz,
no está ya el amor de mi mujer amarilla, infeliz a mi lado.
Nos extraño juntos, dulce María desgarrada,
desvergonzada mujer desvirgada,
tormento de contemplar tu pasado al lado mio.
Realmente te extraño. Dos
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