Cada segundo una urgencia, todo se hace pesado y colosal, se muere cada fracción, instante inerte, piel desnuda y sin sensaciones.
Lo sé, lo acepto, lo se realmente y no lo niego, es verdad.
Me buscan, me persiguen, por doquier me miran, me señalan; los rostros enmascarados apuntan sin piedad, sus dedos largos y venosos apuntan. Me señalan
Uno tras otro, cada segundo, los pesos pesados, inertes y flexibles tiemblan, dudan. Existen.
Cada segundo uno; tras uno otro, cada segundo mil; mil veces mil y mil veces segundo, demasiada fricción existe. me encojo y me señalo, lo admito con el ceño fruncido; no es por cólera, es porque mis ojos sollozos temen, temen de la burla y de la soledad, de no volverte a ver ni volverte a observar como lentamente pasa la luz sobre tu piel, insinuando pensamientos deliberantes y profundos, pensamientos tórridos y temblante, pensamientos que me llenan el alma con calor y que estrechan mi fe, pensamientos sucumbantes porque tiemblan.
Tiemblas mis manos y se hacen viento, ahora son vapor y tiembla también. se hacen vidrio y se hacen nada, se hacen dolor y se hacen agua: para temblar otra vez , para borrar el vacío.
Se vuelven negras las tintas y se vuelve negro el vacío, creer en dolores de delirio y socorrer ante mi propio llanto; se vuelve negra la luz, se vuelve negro el vacío, se vuelve negro el presentimiento y negro se quedara aún dormido. Negro nació y negro morirá, hasta que te vuelva a ver de pie a mi lado una vez más. negro sera todo y negro morirá, porque negro es el sonido, porque negro es el mar; un mar hundido en el profundo negro de siempre olvida.
temo, sí, temo. Tengo miedo y me da miedo pensar. temo tanto que me rompe recordar, temo en silencio y temo al andar. Temo de todo,inclusive al caminar, porque camino vacío, camino en oscuridad
jueves, 30 de septiembre de 2010
No es que muera de amor, muero de ti
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro
acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros,
separados del mundo, dichosa, penetrada,
y cierto , interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte ,amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mi, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Casta Diamante
Cerrar los ojos y mirar el vacío en oscuridad, caer libremente en el peso y comer gravedad infinita.
Solo me queda cerrar los ojos, vomitar y dormir; conocer a la madre aberrante de las creaciones y unirme a ella, Solo quiero dormir y entre sueños morir invocando un amor vacío, espermático, gimoteado, álgido e inerte. Duerme, duerme, me dices, pero me despiertas aplastándome los ojos y lamiéndolos con tus lenguas tórridas los peones comunistas de Carlo Magno, tocando mi pecho y burlándote de su flacidez, esta acuosa como la superficie de mi corteza espiral, diamantada y cervical que columpia fantasías y a dominatrices pomposas de grandes colas y dominios, con gran ton y tino me desafías en el vacío no conoces mi miedo, tu te atraviesas sola en tu muerte y yo me escondo en soledad por cobardía temo y temo mucho. No soy de diamante ni de titanio solo escucho lo que el anglosajón me dijo pues la magia no existe y tampoco mis ganas insipientes de dar a a muerte a lo vivo pues soy cobarde, pues tengo frió.
martes, 28 de septiembre de 2010
I've seen it all
Recuerdo, te imagino. Tiemblo
Estoy cansado e infeliz y nadie me habla ni me enseña nada acerca del amor. Subo lento las escaleras tratando de ver en cada una de ellas la infinidad, llego a la azotea y me recuesto a ver la sincronía de las aguas todos los días, ellas danzan conmigo y se unen en mi pobreza; las veo jugar en mi carencia, las oigo pedir permiso para entrar en mi. Me matan lentamente desde mi interior y se apoderan de mi. Me miran, me insultan y me llevan al suelo porque soy débil, me dejan recostado allí; me dejan recostado contra el tiempo viendo como las agujas del reloj penetran mi corazón. Escucho a Björk contigo en mis pensamientos- I'v seen it all but i need to see the life, the madness, the oldness with you- y tu en mi hombro apoyada, pero tu ya te has ido de aquí, no estas más y no piensas regresar.
. Escucho su voz y la imagino junto a mi en los momentos felices. Su sonrisa, sus labios, sus brazos, su cuello y su forma de hablar, su voz, sus ojos bienolientes. Su respirar.
Todos los recuerdos felices entre sus cabellos y mis estupideces, todos los momentos tristes entre mi barriga y mi mentón que saturado de cavilaciones me despoja de toda esperanza de volver a vete. Te extraño.
Tengo dos fotos tuyas, guardo especialmente aquella de cuando nos conocimos, donde sales sonriente y yo gordo y enamorado, y siempre beso con agonía y desmayo, aquel en donde estas en pijamas. De ver dad si pudieras entender que falle y que jamas te haría daño seria la salvación y el despertar de todo bien. Te amo y te necesito. Te extraño de verdad. Te extraño demasiado
Dia Ultimo
Ya todo esta claro. jamas hubo, me dijo ella. Jamas habrá por culpa mía, no lo niego, yo lo hice y lo hice mal. Es justo.
La mayor me odia, y tu tu me temes con todo tu ser, tiemblas mujer solo tiemblas. Tu sangre sin hierro y tus manos amarillentas me dicen que me vaya, me duele y no lo niego; lo perdí todo y lo admito es todo culpa mía por mi gran temor a perderte.
Los dedos nuevamente me señalan, todo me incriminan y otra vez se burlan de mi y me ahuyentan con insultos.
Oigo pasos y me asustan, solo me escondo, le temo a todo y a todos, porque se que me persiguen y me siguen para que caiga nuevamente el mayor sabe que te he llamado y ella me dijo que crees que te llevare al infierno conmigo.
No creo en la magia y no creeré nunca, las cosas son muy reales como para temerle a lo desconocido, nuca he creído y jamas creeré, jamas lo he hecho y jamas lo haré. Los sueños de ilusos por encontrar un mundo perdido entre fantásticas meditaciones no entran entre los cuadrados criterios que tengo, solo cedí al hedonismo y me creí poderoso mas nunca podría, no creo en fantasías mas que contigo; jamas mataría y no lo podría hacer ni por mi vida misma, no tendría las agallas y no tendría el poder para hacerlo, soy débil. Demasiado
También lloro y gimoteo como una niña sin madre, violada y arrojada al suelo con asco y escupida, también puedo sentir dolor y soy un ser humano. También siento la soledad
Yo soy Roberto Manuel Molero Flores, insensato y demente, alocado y voraz, infame y perseguidor un stalker que causa poke en las mentes. Aquel que por dentro se destruye y despedaza porque siento. Y siento que la mierda en mi se mueve, esta pisoteando por dentro y explotara, nacerá en cualquier momento. Aún en todo esto me sigo escondiendo pues soy solo un cobarde un hombre débil y con demasiado temor de encontrarte a pesar de que mi único deseo sea ese.
Temo , realmente temo y me escondo, no lo niego. Solo me escondo esperando que algún día me recuerdes. Seguiré en mi cuadrado cansado, el cuadrado amarillo agreste y vomitivo, El cuadrado sin suelo ni techo, el cuadrado con paredes de sangre que escriben poemas trágicos y bilingües, apoteósicos y desmembrados, Un cuadrado tenso y cansado, nuevamente cansado, donde no hay alarmas y no hay sorpresas, solo un cuadrado nada más.
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La mayor me odia, y tu tu me temes con todo tu ser, tiemblas mujer solo tiemblas. Tu sangre sin hierro y tus manos amarillentas me dicen que me vaya, me duele y no lo niego; lo perdí todo y lo admito es todo culpa mía por mi gran temor a perderte.
Los dedos nuevamente me señalan, todo me incriminan y otra vez se burlan de mi y me ahuyentan con insultos.
Oigo pasos y me asustan, solo me escondo, le temo a todo y a todos, porque se que me persiguen y me siguen para que caiga nuevamente el mayor sabe que te he llamado y ella me dijo que crees que te llevare al infierno conmigo.
No creo en la magia y no creeré nunca, las cosas son muy reales como para temerle a lo desconocido, nuca he creído y jamas creeré, jamas lo he hecho y jamas lo haré. Los sueños de ilusos por encontrar un mundo perdido entre fantásticas meditaciones no entran entre los cuadrados criterios que tengo, solo cedí al hedonismo y me creí poderoso mas nunca podría, no creo en fantasías mas que contigo; jamas mataría y no lo podría hacer ni por mi vida misma, no tendría las agallas y no tendría el poder para hacerlo, soy débil. Demasiado
También lloro y gimoteo como una niña sin madre, violada y arrojada al suelo con asco y escupida, también puedo sentir dolor y soy un ser humano. También siento la soledad
Yo soy Roberto Manuel Molero Flores, insensato y demente, alocado y voraz, infame y perseguidor un stalker que causa poke en las mentes. Aquel que por dentro se destruye y despedaza porque siento. Y siento que la mierda en mi se mueve, esta pisoteando por dentro y explotara, nacerá en cualquier momento. Aún en todo esto me sigo escondiendo pues soy solo un cobarde un hombre débil y con demasiado temor de encontrarte a pesar de que mi único deseo sea ese.
Temo , realmente temo y me escondo, no lo niego. Solo me escondo esperando que algún día me recuerdes. Seguiré en mi cuadrado cansado, el cuadrado amarillo agreste y vomitivo, El cuadrado sin suelo ni techo, el cuadrado con paredes de sangre que escriben poemas trágicos y bilingües, apoteósicos y desmembrados, Un cuadrado tenso y cansado, nuevamente cansado, donde no hay alarmas y no hay sorpresas, solo un cuadrado nada más.
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Dia Quinto
No se nada de ti, si aún comes o respiras, solo se que te has cortado el cabello y todos me dicen que estas hermosa. se que respiras con dificultad y tu piel, amarillenta y anémica, siente el miedo, el frío , la inmensidad.
No se que tan grave estas o si tu spoke te esta matando. Quiero verte y más que eso, te quiero viva a mi lado.
Tengo miedo y tiemblo, también siento eso. No quieres verme ni tampoco hablarme, tu celular has apagado y me canso de ver televisión a la espera de alguna señal tuya. Te extraño y te necesito en mi vida. los segundos pesan incesantes en mi espalda y me apretan los labios. me hacen llorar en silencio gimiendo cada segundo, me aplasta. Me matas
Aun no creo que puedas morir y no entiendo la fragilidad de un humano, nunca me ha pasado nada. o me olvido de todo.
Ahora se que también puedo sufrir por ti mas que por mi y que siento miedo de tu muerte y no de la mía. Todavía tiemblo y temo, temo como nunca he temido y sigo temiendo y siempre temeré hasta saber algo de ti y creo que seguiré temiendo.
domingo, 19 de septiembre de 2010
Ellos
unas y cuatros. Cuatros (pared, pared, pared y pared), y dos, dos ventanas sudorosas y estreñidas; estúpidas y grotescas; pateticas y amarillentas.
Una a dos palabras, tres. Enfermizas y lugubres se asoman los adventistas del gran monstruo, se que vienen por mi. Han venido hasta aquí sólo a comerme lenta y dolorosamente.
Si asomas la cabeza por la ventana tan solo un segundo- aunque sea solo un pequeño, minúsculo, pequeño, anodino e insignificante instante- te la degüellan sin temor ni remordimiento alguno. Dejan caer sobre tu cuello sus pesadas y afiladas hachas mientras e miran unos a otros y se burlan de tu rodante y ensangrentada cabeza.
Ellos esperan todo de ti y te apoyan. Te consumen.
Sus risas violentan cada espacio de tiempo y lo perturban. Siguen burlandose de todas las cosas que aun existen corrompiendo todo silencio gimoteador desmedido. Nos escuchan
Una a dos palabras, tres. Enfermizas y lugubres se asoman los adventistas del gran monstruo, se que vienen por mi. Han venido hasta aquí sólo a comerme lenta y dolorosamente.
Si asomas la cabeza por la ventana tan solo un segundo- aunque sea solo un pequeño, minúsculo, pequeño, anodino e insignificante instante- te la degüellan sin temor ni remordimiento alguno. Dejan caer sobre tu cuello sus pesadas y afiladas hachas mientras e miran unos a otros y se burlan de tu rodante y ensangrentada cabeza.
Ellos esperan todo de ti y te apoyan. Te consumen.
Sus risas violentan cada espacio de tiempo y lo perturban. Siguen burlandose de todas las cosas que aun existen corrompiendo todo silencio gimoteador desmedido. Nos escuchan
lunes, 6 de septiembre de 2010
Gaia
Es media noche y aún tengo miedo. Temo despertarme y tener que sonreír, una vez, otra vez y una vez más aparentando tener metas e iluciones que realizar.
Llevar a la cama a un muerto pesa mucho, demasiado. Le temo a las cosas inciertas que le dan sentido a la libertad pero que temo afrontar en mi soledad y, aun desnudo, jamas entenderé.
La frialdad con la que se mesen los cuerpos, uno sobre otro, una y otra vez me aplastan los pulmones y solo me queda aliento para poder socabar mi propia adicción deforme y decrépita, pérfida y somnoliente, simplemente indiferente. Las manos sobre los mismo senos ya no sienten sed de lactancia; solo miran hacia arriba, sus ojos apuntan hacia los grandes pezones trigueños y los ven caerse lentamente, Se burlan de su degeneracion y de su vejez, entre ellos mismos se susurran palabras de odio y se jactan de su posición en la gran mama excretal.
Sus ojos morbidos como claras de huevo se revientan entre espasmos temporales, entre agonías y despilfarros. bailan de arriba a abajo y de diestra a siniestra cual feto, cual alimento.
Humano, lo sé, lo entiendo, lo soy. Aún tengo carne y piel. Aún tengo miedo.
Llevar a la cama a un muerto pesa mucho, demasiado. Le temo a las cosas inciertas que le dan sentido a la libertad pero que temo afrontar en mi soledad y, aun desnudo, jamas entenderé.
La frialdad con la que se mesen los cuerpos, uno sobre otro, una y otra vez me aplastan los pulmones y solo me queda aliento para poder socabar mi propia adicción deforme y decrépita, pérfida y somnoliente, simplemente indiferente. Las manos sobre los mismo senos ya no sienten sed de lactancia; solo miran hacia arriba, sus ojos apuntan hacia los grandes pezones trigueños y los ven caerse lentamente, Se burlan de su degeneracion y de su vejez, entre ellos mismos se susurran palabras de odio y se jactan de su posición en la gran mama excretal.
Sus ojos morbidos como claras de huevo se revientan entre espasmos temporales, entre agonías y despilfarros. bailan de arriba a abajo y de diestra a siniestra cual feto, cual alimento.
Humano, lo sé, lo entiendo, lo soy. Aún tengo carne y piel. Aún tengo miedo.
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