La veo triste como nunca, triste y encongida, tan lastimosa como la mia.
Me niego a creer que estoy distante al dopamiento de tus ondas. Soy débil y errante es que de verdad el sabor de tus labios me hace falta, falta de ortografia y de amor.
Veo como me desarmo, disiento ante el todo al creer que puedes envejecer lejos de mí,seria triste y extraño, el mundo no se acostumbraría a ser normal. Al parecer no rotaría.
Estoy fuera de mi propio cuerpo y desconozco la humanidad que es ahora, desconozco, también, o que es la humanidad en sí; y de la misma manera, una vez mas, desconozco la humanidad sin ti.
El verano acaba y las corrientes se hacen cada vez mas fuertes, no veré mas tus cabellos azotados por el viento, no veré como se frotan tus labios al andar. No veré que tengas frió para desear desnudarme por mantener tu calor, no veré tu palidez entrecortando mi sexo con la euforia de desear tocarte interminablemente. Así fuimos y soy ahora con el yo sin ti, furor en éxtasis y amalgamas de hombres sentados en una silla del retorcer diario. Flores en esta habitación, por dentro no se bien, por dentro no estoy ya mas, y por dentro el dolor.
En fin, las voces jamas se harán correctas solo blindarlas contra el universo en tonos suplicantes. Debí quedarme dormido abrazando tus caderas, debí haber muerto y creer que la eternidad nos aguardaba, al menos así, estaría yo contento. Tus uñas desgarrando mi espalda. La bravura de amarnos intensamente en la cama sin siquiera tocarnos.
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