Ya va a ser un año desde que mi madre se fue; son seis veces las que hable con ella y unas cuatro las veces que la extrañé. Hace tan solo 16 dias sus ropas fueron sacadas los que solían ser sus cajones, sospechaba entonces que ya jamas volveria a verla.
Hace casi un año, un 12 de febrero a las 7.22 p.m la vi atravesar la puerta de embarque y subir al bus que se llevaria a Graciela, mi mamá, lejos de mi.
Recuerdo muy bien ese dia, pues desde ese entonces no he vuelto a ver el rostro de mi madre. La recojimos de su sangucheria, ella aún llevaba su delantal blanco y su cabello recojido con una malla bajo su gorro tambien blanco, tal como esta escrito en la ordenanza municipal. En casa las maletas ya hechas esperaban ser recogidas.
Una vez en el terminal de buses, tomamos asiento en la cafetería. Papá compro empanadas y gaseosas. Alguna carencia en mi advertía que ya jamas volvería mamá. Su rostro taciturno y sus parpados cansados, su piel adolorida y amoratada caminaba hacia un jamas volver. Ya ha llorado demasiado.
Pasaron 3 semanas y mi mama llamo, me dijo por el teléfono que ya jamas volvería. me pidió mi celular para poder comunicarnos sin que mi papa sepa. En frases cortas me decia que se fue por mi padre, no lo soportaba -según yo el sufre andropausia y paranoia esquizo-obsesiva- y no podía fingir que todo andaba bien cuando no lo estaba. Me dijo, también, que no me sintiera mal que nada de eso era mi culpa y que yo siempre seguiré siendo su hijo. Rompió en llanto
El rostro de mi padre envejece rápidamente, lo puedo notar, se distingue facilmente aún en las sombras. Cada dia recuesta su magullado cuerpo sobre su cama. El trabajo lo deja exhausto, muy tenso, nervioso-hace que se me enfrien los dientes-; en sus ojos siempre veo a una persona somnolienta, cansada y cuasi moribunda que ya quiere morir.
Mi abuelo me conto hoy parte de su vida, nunca antes me la había mencionado. El es de la sierra, de Ayacucho especificamente, y alla cuando el era ta solo un niño de siete años, perdio a sus padres. La soledad le dio golpes duros y le endurecio el corazón. Aprendió a no confiar nunca en nadie. No creyó en el amor, solo en el placer de la fornicación y el deseo de coger , sentir y manosear la carne con ambas manos.
Ha pasado casi un año desde que partió mamá ya casi no recuerdo bien su rostro. La tuve tanto tiempo a mi lado que jamas me percate ni me tome la molestia de ver bien como era ella, solo recuerdo que era hermosa cuando sonreía humildemente.
Hoy las culpas se han puesto sobre la mesa y los dedos señalan a mi.
Mi hermana con su estúpida voz ruidosa y altiva me grita frente a mi padre una y otra vez que por mi culpa se fue mamá; mi padre, solo mira al suelo y gira su cuello, seguido por su cuerpo, en dirección de su cuarto y se queda allí mirando el programa de Rosa María Palacios en el canal cuatro todos los días.