sábado, 27 de abril de 2013

Tintes. Profundo Negro


Había corrido lo suficiente para temerle ya a los dragones e insectos. La anciana en la mecedora de largos y quebrados dedos aún sostenía su elongada pipa; de ella, en su eternidad paciente, brotaba el humo arco iris.
Mi amor, aun te amo. ¿Que hice?, ¿Qué tanto mal he hecho?
Entonces decide dibujar estrellas en las paredes y empieza a mirar el cielo, aprecia tu insignificancia y hechiza cada frase escupiendo amor. Abraza intensamente cada cuerpo y quiebra en ellos tus sentidos compartiendo cada espacio que al final, juntos, serán todos solo polvos de estrellas como en un principio.

Amor, te amo… ¿Tan mal? Te amo ¿Qué hice mal?
Dama de mejillas almendradas y cabellos vivos, incinera, repentinamente, este amanecer tan solitario. Amortaja este cuerpo y trepidante llévalo a la muerte que muerto esta ya este cuerpo y el alma posesa en ella
¿Es eso cierto?, Que tanto mal he hecho?
Entonces la vi flaquear ante el arma y escalofriada, aun, remecía una y otra vez las ramas sobre sus hombros. La calidez de la naturaleza escapaba de ella esta vez, ni su largo cuello troncado o sus débiles trapecios podrían mecer mas esta peculiaridad. Esta vez estaremos solos.
Amor, ¡Ámame! Sigo amando la vida que amamos y no amo mas la vida, ni el pasado, ni a ti ni a tu naturaleza ajena que ya no persiste ni persigo.
Otro simple suspiro, descanso y castigo
Torpedos de sueños quebrantan las doce
Mediodía, medianoche se quiebran, nadie se conoce.

Abriste con rabia y placer las sedas de tu camisón desgarrando cada botón, inclinándome al suicidio de tu vientre y la recompensa de tus estragos entre los senos furiosos que no beso- es que ya no me pierdo entre ellos-
Mi recompensa fue el crimen y el castigo,
El himen que persigo,
Las letras y el verbo,
La música y un cuaderno,
Lápices libros y amigos mezquinos
Ahogado entre faltos y falsos vecinos
Regreso nuevamente atragantado con heces en este infierno

Entre en busca del suicidio y la muerte no estaba allí, era luz plena y placer absoluto, las aves y estrellas adornaba, vi a las rosas ocultar sus espinas tras tus lunas  y lunares mientras en el clímax de placer se enrojecía cada centímetro del azafrán caramelo que se tornaba en cenizas dispersas entre mis manos. Plena excitación, creedlo. Otra vez un cadáver fingiendo placer mientras solo desea entrañas que acompañen su paseo de respiros en el pasar del tiempo.

Amor, dispérsame aplastante bajo tus pies dulcísimos.
Obre mal mas es cierto que la premura con ternura y dulzura se torna lisura si es que se le murmura a la criatura la cruda realidad basura
Dispersarme amor distante, ¿He obrado mal?

De allí que las cosas cambien tanto y el embolo seas tu mismo en este humo de nauseabundo arco iris – Pobre anciana tan sola y vieja, aun predica ser sabia cuando de sabio el amor no tiene nada-
Pobre el joven y el narrador, pobre el marchito y el omnipresente en tercera persona, pobres u tristes todos, ajenos a sus deseos y complejidades. Pobres la vida y la muerte que solo suceden y no entienden. Pobre cada uno de nosotros mientras el amor sigue siendo sentenciado a preguntas.
¿Hicimos mal solo esta vez?
 Las cosas cambian...

miércoles, 10 de abril de 2013

tuentiseven club

La muerte, solo un suspiro, un momento, rezagos, . El proceso, el envejecer, activo siempre, indetenible, tan imponente y yo tan cobarde. Escarapela y aterroriza, avanza su marcha silenciosa para que nadie la detenga hasta consumirte  deja que permitas que trague tus propios huesos, deja que te doble las rosillas y reposes sentado y deforme sobre una silla de ruedas, se burla de tu pudor. Caigo, caigo suavemente en periodos de dolor intenso sobre este gras tan seco que mi suelo se quiebra. caigo lentamente bajo rapsodias y contrapunteos tristes y vacíos, silencios armónicos.... Solo, tan solo. ¿Y el amor?
Crecí en este tramo tan cómodo en el que la juventud me adorna y ya me siento marchito. Dejo que esta vida se consuma en silencio mientras gritos de desesperado flagelo claman por dentro ser escuchados. 
He caído, caído tan lento en los ecos de mis pesares... tan bajo. He caigo y sigo solo... Tan solo. 
Joven, por siempre joven. Young forever young

lunes, 8 de abril de 2013

Príncipe azul

Al menos su único pasaje a la confrontación es una cajetilla, pall mall sigue siendo su favorita. A veces bebe ron por la mañana  otras solo alucina asustado mientras se encoje y bailotea intranquilo sobre el colchón que nunca conoció un podio. La cama sobre el suelo, el sobre la cama, la cama en el cuarto y el cuarto fuera de aquí.
Azorado nuevamente lleva  uno, tras uno otro, tras otro cigarrillo mientras mira atónito el techo. Impávido mira sus desgracias frente al mural de luces que su techo cobija entre ronroneos de la presión de los sonidos. Es una fiesta patronal, aquí los héroes son los vicios y la ceremonia es adornarlo con las pasiones turbias fluidas que solo un ayer tan denso puede cobijar en el recelo de la noche eterna que aquel dormitorio ofrece.
Esta solo esperando el amor entre las calles y el himno de los alucinógenos marca su única marcha.
Su cuarto agrietado no espera princesas ni sueños, solamente un amor, un amor quieto, solo un amor.
Su voz imita cada saliente encarnizado con bajos profundos... Voz voz ronca se asfixia entre tanto humo y dolor. Es que su alma también esta seca desde el parpadear espeluznante del amanecer. Transaccional de cada sentido hacia la neta intención de internacionalizar cada escrúpulo  cansado de esperar... Otro malestar siamés al cuerpo-objeto de esta maldición posesa.