-A veces es duro soñar, lo sé. Dura como la vida y sí, estrellando, ahogando y sacudiendo nuestros cuerpos agitados para estrangularnos sin piedad.
-No quiero que caigas más. ¡Ya basta!, ha sido suficiente querida amiga. No concibo el
-Tengo tantas ganas de crear este mundo contigo
Así es como se dibuja otro hoy, un hoy; así, es como realmente las cosas son. No suele ser como solemos soñar a menudo, es más hermosa y lejana la región que abarca. La mayoría del tiempo lo desperdiciamos proyectándonos imágenes tan distantes que nos aleja de la vida real, historias cortas, cercanas a nosotros. erramos y las dejamos pasar porque solo pensamos en el cielo.
Ya no quiero parpadear ni un segundo más ni confiar en que mi voz será un barullo mas. Tendré que ser quien realmente debo ser. Un ser en pedazos, es cierto, la mayoría del tiempo. Tragos amargos pasaron ya, han pasado amargos tratando de negarme, con mentiras, que debo cerra mis ojos para seguir soñando.
-No quiero que se rompa tu corazón, eres un lindo joven
Quiero seguir despierto así que abro mis ojos mucho más de lo habitual, no con rabia o rechazo al sueño; despierto, elevadamente curioso. He cavilado un buen rato y la realidad, realmente-ironía-, me espera, siempre tan hambrienta de mi a cada instante, y, al fin, quiero ser participe en ella sin chistar. Así es como son las cosas, como deben ser. La vida lenta y de sorbos pequeños, plácida como pasajera. Así es como las cosas deben ser, precisas e incómodas.
¡Calma!, os digo yo, solo es para mantenernos despiertos otro buen rato. No es un golpe, ni advertencia alguna, es la realidad bella, calumniada como compleja.
Devastado al estado bastardo como petardo de infartos descarto en fardos en lo alto a profetas falsos de probeta.
Somos gente de campo, permanecemos juntos.
viernes, 30 de agosto de 2013
jueves, 22 de agosto de 2013
Querida Amiga
No se tanto de ti como, la verdad, me gustaría. No se tanto, tampoco-tan poco- como podría hacerlo. Algunas cosa sé tan vagas y otras que dejas dilatándose en perpetuas penetraciones con tu implacable ímpetu de dejan ver en tu pronunciar, entre escritos, tomas, cuadros y encuadres.
Se, querida amiga mía, que es lo que nos agobia. Lágrimas tan pútridas podrían caer tan distantes unas de otras, distantes mejillas han de ser toboganes de cráteres plásticos surcando solitarios sollozos. Y es que, amiga mía, a ambos es el amor. No es fácil obviar lo denso que camina esta fabrica de nubes amargas de amplios estragos en un ser tan divino como el tuyo, desde que amanece agitando el paladar con sinsabores de la horca, hasta el remordimiento que nos ahorca en los últimos silencios de la noche, agitada hembra que nos escupe descarada mientras tratamos de mirar al cielo... Buscando, aún en él, el cobijo de las respuestas que apacigüen los celos del brillante coloso. Eh aquí la lluvia cayendo sobre nosotros siempre.
Suguro han de aburrirte tanto las paredes como las veces que tratas de encontrar escapes en caricias magras e inhóspitas bajo andenes y el bullicio, ha de ser por eso que te encanta quedarte en silencio a observar.
Falta tanto verte como entender la valentía que azota este largo viaje sobre tus lomos fuertes y de fino caramelo arco iris. Lomos que se bañan en pintura tornando en cuadro y arte. Lomos que noblemente dejas que se dobleguen por la pasión y el dolor eterno que te toca confrontar, bella y valiente. Tan firme coloso.
A veces presiento que ya ni hablas y Buenos aires no te quiere tan extraña entre sus las sombras de sus calles ni bajo la luz de los bares. Sigues sentada en la parada de autobús buscando ese norte imposible. Cobijas nuevos anhelos y maduras en un ser incluso más bello así que te dibujo pequeña, tiritando enajenada, no creo encogerte, ¿Has oído antes de las enanas blancas? . Aquí, profundamente lejos de todo lo que en ti conozco, solicito tocar el fruto de la extravagancia de tu ser, tan bien errante, cabalgando por tus magullones, tropezando con aluviones de espontanea genialidad y ante la luz del halo, que entre celestes y auroras han de perderse, me pierdo absorto, titubeando arengas de asombro. Aquí, en este triste aquí, sediento cedo un espacio para aceptar que es la primera vez que dices quererme. Una lastima, también creo quererte.
Y aunque nadie este allí cuando penurias lapiden tus credos o cuando te destrocen las implacables ráfagas como saetas amargas; quiero dibujar, también, desde esta enorme distancia, una hermosa sonrisa al coloso brillante que tan solo me regalo un día para maquinar toda la grandeza y majestuosidad que yace perpetua en ti.
Paz a tus profundas ansias de amar.
Se, querida amiga mía, que es lo que nos agobia. Lágrimas tan pútridas podrían caer tan distantes unas de otras, distantes mejillas han de ser toboganes de cráteres plásticos surcando solitarios sollozos. Y es que, amiga mía, a ambos es el amor. No es fácil obviar lo denso que camina esta fabrica de nubes amargas de amplios estragos en un ser tan divino como el tuyo, desde que amanece agitando el paladar con sinsabores de la horca, hasta el remordimiento que nos ahorca en los últimos silencios de la noche, agitada hembra que nos escupe descarada mientras tratamos de mirar al cielo... Buscando, aún en él, el cobijo de las respuestas que apacigüen los celos del brillante coloso. Eh aquí la lluvia cayendo sobre nosotros siempre.
Suguro han de aburrirte tanto las paredes como las veces que tratas de encontrar escapes en caricias magras e inhóspitas bajo andenes y el bullicio, ha de ser por eso que te encanta quedarte en silencio a observar.
Falta tanto verte como entender la valentía que azota este largo viaje sobre tus lomos fuertes y de fino caramelo arco iris. Lomos que se bañan en pintura tornando en cuadro y arte. Lomos que noblemente dejas que se dobleguen por la pasión y el dolor eterno que te toca confrontar, bella y valiente. Tan firme coloso.
A veces presiento que ya ni hablas y Buenos aires no te quiere tan extraña entre sus las sombras de sus calles ni bajo la luz de los bares. Sigues sentada en la parada de autobús buscando ese norte imposible. Cobijas nuevos anhelos y maduras en un ser incluso más bello así que te dibujo pequeña, tiritando enajenada, no creo encogerte, ¿Has oído antes de las enanas blancas? . Aquí, profundamente lejos de todo lo que en ti conozco, solicito tocar el fruto de la extravagancia de tu ser, tan bien errante, cabalgando por tus magullones, tropezando con aluviones de espontanea genialidad y ante la luz del halo, que entre celestes y auroras han de perderse, me pierdo absorto, titubeando arengas de asombro. Aquí, en este triste aquí, sediento cedo un espacio para aceptar que es la primera vez que dices quererme. Una lastima, también creo quererte.
Y aunque nadie este allí cuando penurias lapiden tus credos o cuando te destrocen las implacables ráfagas como saetas amargas; quiero dibujar, también, desde esta enorme distancia, una hermosa sonrisa al coloso brillante que tan solo me regalo un día para maquinar toda la grandeza y majestuosidad que yace perpetua en ti.
Paz a tus profundas ansias de amar.
lunes, 12 de agosto de 2013
Negativa
¿Cómo no enamorarme? ¿Como podría?
Es un mar, nada al rededor mas que el viento frió y angosto que nos golpea en el lugar donde te imagino envejeciendo conmigo. Queda tan solo el viento atravesando nuestras manos. Afinco mi palma a la tuya mas fuerte para que el frió jamás aparte este tu ser del mio roto y espero el shock para morir a tu lado. Tendrían que quiebra mis credos, mi piernas y dedos antes de soltarte.
"Quiero escribirte para que sepas lo mucho que traduce tu ser en vida sobre mí".
Como podría juzgar la naturaleza de existir a la vida misma si es que corrupta queda purgando dudas mías al confrontar la gracia de tus labios crasos que se erigen, incólumes, cual monumentos de impacto ante mi hastía realidad. Creo que me observan, ellos, posesivos y poseso quedo prendado en ellos liando idilios junto a morfeo. Diáfanas y cándidas, luz lapsa menguante de perlas prisma sobre los dulces afranelados e ímpetu en virtud a ellos.
¿Cómo podría no rendirme?- ¡Explícame!, por favor mientras descanso en el quiebre de tus caderas en esta noche de luna llena de astillas, placebos y huéspedes- que este viejo violinista arranca por ti venas de sus brazos y piernas cual cuerdas, toma oréganos de cuerpo y usa los filos de tus desaires como arco tenso. Hemorragia certera de este ebrio que no sacia su pasión. Aspirante a amante más que a buitre que, despistado, busca cobijo en ti sin que lo siquiera levantes sospecha alguna.
Pretendo tomarte y, calmo, sosegar mi ambición con tan solo observarte. Y es que caos y demonios conviven entre enfermedades y estés, entre tus ojos cerrados espero que abras esa caja, bella pandora y me dejes enfermo y muerto ante el hermosisimo poder de tus fantabulosos círculos perpetrantes . Quiébrame en un solo instante all mirarme
Cuán terribles han de ser tus hombros al descubierto
de temibles canes a escombros he muerto
y resuelto, entre carnes envuelto, expuesto, reto ipso facto al aliento.
Manso acaricio tu aliento e intento al momento desplazarme violento sobre las notas de tu piel, bella mujer ojos de miel.
No veía la agonía que cada día solo me esperaría y quien diría ahora sin ti la vid es tan fría.
Soy un pantano de olores como a oxido
Guirnaldas, hermano, de flores a tóxicos.
i wish you where here, my dear, come near.
Es un mar, nada al rededor mas que el viento frió y angosto que nos golpea en el lugar donde te imagino envejeciendo conmigo. Queda tan solo el viento atravesando nuestras manos. Afinco mi palma a la tuya mas fuerte para que el frió jamás aparte este tu ser del mio roto y espero el shock para morir a tu lado. Tendrían que quiebra mis credos, mi piernas y dedos antes de soltarte.
"Quiero escribirte para que sepas lo mucho que traduce tu ser en vida sobre mí".
Como podría juzgar la naturaleza de existir a la vida misma si es que corrupta queda purgando dudas mías al confrontar la gracia de tus labios crasos que se erigen, incólumes, cual monumentos de impacto ante mi hastía realidad. Creo que me observan, ellos, posesivos y poseso quedo prendado en ellos liando idilios junto a morfeo. Diáfanas y cándidas, luz lapsa menguante de perlas prisma sobre los dulces afranelados e ímpetu en virtud a ellos.
¿Cómo podría no rendirme?- ¡Explícame!, por favor mientras descanso en el quiebre de tus caderas en esta noche de luna llena de astillas, placebos y huéspedes- que este viejo violinista arranca por ti venas de sus brazos y piernas cual cuerdas, toma oréganos de cuerpo y usa los filos de tus desaires como arco tenso. Hemorragia certera de este ebrio que no sacia su pasión. Aspirante a amante más que a buitre que, despistado, busca cobijo en ti sin que lo siquiera levantes sospecha alguna.
Pretendo tomarte y, calmo, sosegar mi ambición con tan solo observarte. Y es que caos y demonios conviven entre enfermedades y estés, entre tus ojos cerrados espero que abras esa caja, bella pandora y me dejes enfermo y muerto ante el hermosisimo poder de tus fantabulosos círculos perpetrantes . Quiébrame en un solo instante all mirarme
Cuán terribles han de ser tus hombros al descubierto
de temibles canes a escombros he muerto
y resuelto, entre carnes envuelto, expuesto, reto ipso facto al aliento.
Manso acaricio tu aliento e intento al momento desplazarme violento sobre las notas de tu piel, bella mujer ojos de miel.
No veía la agonía que cada día solo me esperaría y quien diría ahora sin ti la vid es tan fría.
Soy un pantano de olores como a oxido
Guirnaldas, hermano, de flores a tóxicos.
i wish you where here, my dear, come near.
viernes, 9 de agosto de 2013
Some Places
Y no me gusta porque cuando sonrió nadie más lo hace. Ríen, es cierto, y quedo vendido como un simple payaso falto de astucia, atribulado ante multitudes.
Porque antes de siquiera masticar conversa alguna ya estaré sofocado, atragantado... Sorbiendo por cantaros tanto licor que seré un estigma otra vez.
Porque la soledad se impregnará a mis venas con agujas rabiosas de finos espasmos y memorias, brindándome suero de negras palizas arderá en fiebre de alcoholes. Nuevamente balbuceando tu nombre entre malinterpretaciones de un empedernido amante que ha caído.
No me gustan sus mujeres ni como no me miran. Se les ha de hacer muy divertido rechazarme con su respiración, sin siquiera mirarme. Un deporte de larga duración en donde todos ganan, y pierdo yo.
Seis, ocho, quizás, tal vez, 9 o 14 horas. En fin es solo otra noche más que dejare caer los escudos y la soledad bombardeara este pecho con insinuaciones de muerte ajustando mis pálpitos y yo creyendo hacerme fuerte con mi blandengue espíritu embadurnado de fragancias equivocas y certeras.
Pensar prendado a tu recuerdos
prenso males
Dibujo, creo, invento
recuento atajos e intento
escaparme eufórico
de mis males crónicos
mientras se me hace irónico
que se endeuden vidas por un coche
endeudo la mía por compartir una sola noche
rodeado de tu halo de rojo carmesí
es que descubri, que desde que te vi te pertenecí
como amanecerás tan lejos
amada quebrada entre espejos
Es un jardín de paz
refugio al subterfugio que nace en combate,
alas de ángel con vuelos sobre mis desastres.
Solo, con el llanto, acompañante melodía
levantando en tanto solamente copas vacías
toca mi frente la mesa, pensamientos, muerte y divago
billete el bar atraviesa, mi gran suerte, otro trago.
Porque antes de siquiera masticar conversa alguna ya estaré sofocado, atragantado... Sorbiendo por cantaros tanto licor que seré un estigma otra vez.
Porque la soledad se impregnará a mis venas con agujas rabiosas de finos espasmos y memorias, brindándome suero de negras palizas arderá en fiebre de alcoholes. Nuevamente balbuceando tu nombre entre malinterpretaciones de un empedernido amante que ha caído.
No me gustan sus mujeres ni como no me miran. Se les ha de hacer muy divertido rechazarme con su respiración, sin siquiera mirarme. Un deporte de larga duración en donde todos ganan, y pierdo yo.
Seis, ocho, quizás, tal vez, 9 o 14 horas. En fin es solo otra noche más que dejare caer los escudos y la soledad bombardeara este pecho con insinuaciones de muerte ajustando mis pálpitos y yo creyendo hacerme fuerte con mi blandengue espíritu embadurnado de fragancias equivocas y certeras.
Pensar prendado a tu recuerdos
prenso males
Dibujo, creo, invento
recuento atajos e intento
escaparme eufórico
de mis males crónicos
mientras se me hace irónico
que se endeuden vidas por un coche
endeudo la mía por compartir una sola noche
rodeado de tu halo de rojo carmesí
es que descubri, que desde que te vi te pertenecí
como amanecerás tan lejos
amada quebrada entre espejos
Es un jardín de paz
refugio al subterfugio que nace en combate,
alas de ángel con vuelos sobre mis desastres.
Solo, con el llanto, acompañante melodía
levantando en tanto solamente copas vacías
toca mi frente la mesa, pensamientos, muerte y divago
billete el bar atraviesa, mi gran suerte, otro trago.
jueves, 8 de agosto de 2013
Queda en ti
Claramente si es que escribo esto es porque no estoy junto a ti, otra. No he probado, ni entiendo, el azar del rigor que estrechan tus brazos sobre estos fríos tiempos. Si empece a sofocar este verso es porque ya la culpa de este álgido padecer no es de las mañanas plásticas diarias en la universidad, que pintadas con amargura conjura pinceles de protesta que acarician ansiosos un techo gris, sino que más parece que se debe a que quiero prendarme de la insurgencia clandestina de no conseguir estremecerte.
-¡Claro!, esta de más decirlo a estas alturas, no soy lo que se conoce como bien parecido en absoluto-
Empiezo ridículo y observo atento que tu sonrisa me persigue otro día más. Planta en duda-¡Tu!, ¡Mujer!- esta bandera de quiebres ásperos, de perfil kamikaze. ¡Ven!, Acércate y blandea- nobel testaruda- estrujando mis vertebras contra el costillar. Fractúralos a ellos antes que deseen mancillarte envuelta entre rocíos de frías mañanas y caricias prístinas. Lo más oportuno, siendo sincero, seria quedarme callado, cínico e inmóvil, esperando a que la vida me de una oportunidad, no tengo mucho tiempo de vida y otros muchos mueren esperando. Es entones donde espero los redobles de prisa para que las maquinas impulsen a los engranes de este subversivo corazón inquieto, deseando aprisionarte bajo armas, llave y candelabros amenaza al cosmos para que residas en él tan plácida como el conversar de hidalgos, amantes y poetas.
Vuelvo a leer mareas y ellas azotan el frenesí de estos convulsionados huesos iracundos. Tratando de entender el halo de tu precario aprecio hacia mi, temo. Esconderme de nuevo, huir tras la recompensa en las brisas que agitan tus largo cabellos de acero que atardece.
Tenso, exhalo otra frustración macabra de pensamientos reptiles que se traduce a labios como un entre mordido grito de maldición acidulaste a mi atmósfera. Tan tenso me queda seguir escribiendo a este prendado crío que pretende desgarrar la carne de mis dedos en los hastíos filos de las cuerdas de la madera canela azafrán de mi guitarra, de tus cabellos. Eros
Es que a veces quiero navegar en el misterio de tus pupilas de roble y otras solo quedo débil, frágil y tan agrietado que propenso al deseo de estremecerte desvanecida, me quebranto ante el muro de tu firmeza y trastabillo en darme cuenta del magnifico monumento del arco que tu sonrisa erige en este desnudo tabernáculo de suertes indispuestas atajadas sobre la plaza de tu rostro, insatisfechas flechas atraviesan dianas de pasados equívocos. Pretendo gritos de gloria y profano el letargo en un gemido fétido y árido como mi estrepitosa alma en su seca penumbra de soledad.
Tiendo a prendarme de este repulsivo aroma de castas frente a ti, encogiendo extremidades y recogiendo el aliento en otro intempestivo intento de acercarme al ruido de sus pies danzantes. Socavo y dilato ideas cual mariposas tornándose retortijones, nudos en gruesos sables de ahorque. Ciertamente más cerca a tu cuello deseo viajar y resbalar discontinuo en la pendiente de tus hombros para dejar reposar este bastarto menton; pudiendo, así, escuchar el respiro de tus fauces amargas cerca al fulgor del perfume de tu reacia cabellera. Queda en ti.
-¡Claro!, esta de más decirlo a estas alturas, no soy lo que se conoce como bien parecido en absoluto-
Empiezo ridículo y observo atento que tu sonrisa me persigue otro día más. Planta en duda-¡Tu!, ¡Mujer!- esta bandera de quiebres ásperos, de perfil kamikaze. ¡Ven!, Acércate y blandea- nobel testaruda- estrujando mis vertebras contra el costillar. Fractúralos a ellos antes que deseen mancillarte envuelta entre rocíos de frías mañanas y caricias prístinas. Lo más oportuno, siendo sincero, seria quedarme callado, cínico e inmóvil, esperando a que la vida me de una oportunidad, no tengo mucho tiempo de vida y otros muchos mueren esperando. Es entones donde espero los redobles de prisa para que las maquinas impulsen a los engranes de este subversivo corazón inquieto, deseando aprisionarte bajo armas, llave y candelabros amenaza al cosmos para que residas en él tan plácida como el conversar de hidalgos, amantes y poetas.
Vuelvo a leer mareas y ellas azotan el frenesí de estos convulsionados huesos iracundos. Tratando de entender el halo de tu precario aprecio hacia mi, temo. Esconderme de nuevo, huir tras la recompensa en las brisas que agitan tus largo cabellos de acero que atardece.
Tenso, exhalo otra frustración macabra de pensamientos reptiles que se traduce a labios como un entre mordido grito de maldición acidulaste a mi atmósfera. Tan tenso me queda seguir escribiendo a este prendado crío que pretende desgarrar la carne de mis dedos en los hastíos filos de las cuerdas de la madera canela azafrán de mi guitarra, de tus cabellos. Eros
Es que a veces quiero navegar en el misterio de tus pupilas de roble y otras solo quedo débil, frágil y tan agrietado que propenso al deseo de estremecerte desvanecida, me quebranto ante el muro de tu firmeza y trastabillo en darme cuenta del magnifico monumento del arco que tu sonrisa erige en este desnudo tabernáculo de suertes indispuestas atajadas sobre la plaza de tu rostro, insatisfechas flechas atraviesan dianas de pasados equívocos. Pretendo gritos de gloria y profano el letargo en un gemido fétido y árido como mi estrepitosa alma en su seca penumbra de soledad.
Tiendo a prendarme de este repulsivo aroma de castas frente a ti, encogiendo extremidades y recogiendo el aliento en otro intempestivo intento de acercarme al ruido de sus pies danzantes. Socavo y dilato ideas cual mariposas tornándose retortijones, nudos en gruesos sables de ahorque. Ciertamente más cerca a tu cuello deseo viajar y resbalar discontinuo en la pendiente de tus hombros para dejar reposar este bastarto menton; pudiendo, así, escuchar el respiro de tus fauces amargas cerca al fulgor del perfume de tu reacia cabellera. Queda en ti.
lunes, 5 de agosto de 2013
Demonios
A veces pienso en aquellos demonios. Entiendo muy bien - ahora- lo que significa ángel caído.
La majestuosidad de sus aposentos parecía ser calmo, etéreo, divino. Mas la manifestación del resquebrajo de aquella pared de mentiras solo develo lo que queda. Sencillo y desnudo sin glamour o sacralidad solo quedan demonios. Pasado que fue y no es, tiempo proyectado que jamas se construyo, solo quedan cenizas y un fuerte olor a heces. Hoy solo quedan demonios.
Demonios por recuerdos y pensamientos vagos
Demonios por lo incierto que me come a bocados.
Demonios lo que fue angelical
Demonios porque solo queda el residuo fecal.
Demonios por memorias y amores
Demonios por las furias y sinsabores.
Demonios que entresacan y desgarran carne
Demonios vomitan sangre,
tragan pudor carencias y siguen con hambre
Demonios contemplo compro y juego
Demonios consumo, celebro y muero.
¡Cuán áspero es el rigor de regurgitar demonios tras llagas irresolutas y insípidas!
Solo sabe a sangre esta intrépida marea de convulsiones atragantada por huesos míos.
-¡Madre mía!, no hay oración a dios alguno que deshaga en añicos este letargo, suenan allí los preludios sádicos ceden las paginas de estos libros de mi apocalipsis, suena al mismo castigo eterno diario de la vida-
Como siempre, solo, sin dios alguno que ayude. Ébola esboza Trazos, garabatos crasos,el opio copia otro mapa de scalopia.
La majestuosidad de sus aposentos parecía ser calmo, etéreo, divino. Mas la manifestación del resquebrajo de aquella pared de mentiras solo develo lo que queda. Sencillo y desnudo sin glamour o sacralidad solo quedan demonios. Pasado que fue y no es, tiempo proyectado que jamas se construyo, solo quedan cenizas y un fuerte olor a heces. Hoy solo quedan demonios.
Demonios por recuerdos y pensamientos vagos
Demonios por lo incierto que me come a bocados.
Demonios lo que fue angelical
Demonios porque solo queda el residuo fecal.
Demonios por memorias y amores
Demonios por las furias y sinsabores.
Demonios que entresacan y desgarran carne
Demonios vomitan sangre,
tragan pudor carencias y siguen con hambre
Demonios contemplo compro y juego
Demonios consumo, celebro y muero.
¡Cuán áspero es el rigor de regurgitar demonios tras llagas irresolutas y insípidas!
Solo sabe a sangre esta intrépida marea de convulsiones atragantada por huesos míos.
-¡Madre mía!, no hay oración a dios alguno que deshaga en añicos este letargo, suenan allí los preludios sádicos ceden las paginas de estos libros de mi apocalipsis, suena al mismo castigo eterno diario de la vida-
Como siempre, solo, sin dios alguno que ayude. Ébola esboza Trazos, garabatos crasos,el opio copia otro mapa de scalopia.
Queda ya tan poco
Queda ya tan poco
Queda la soledad y la penumbre en silencio conmigo, quedan tan particularmente hechizadas conmigo que se suman a mis gestos y a mis plegarias, parecen, ambas, prendadas del olor a azufre de mis versos, del oro macizo de mis entrañas que despellejan cual buitres hambrientos del turbio ahora que queda de mí, de cada exquisito racimo de ventrículos y añicos de este ser que cosen en pangeas de armónicos estambres de prosas, hilvanando ciegamente a un trapo tratando de convertirlo en un espantapájaros. Noto que prefieren no marcharse y se cobijan tan próximas a mi que solo me envuelven asfixiándome tan nítidamente frente a los demás, entre mis frazadas las encuentro más confortables, aunque, también, mas desgarradoras.
Queda ya tan poco. De lo que fui, de lo que quise ser, de lo que soy y seré. Amargas noches prendan con delirio candelabros negros de marones óxidos que me recuerdan heces y sarcófagos.
Queda tan poco. Tan poco que ni vestigios de vida se encuentran en este frió cuerpo. Emulo las ganas de vivir y no efervece mas que un trapo de entrañaras fabricado, tan incomodo como suicida de lomo bajo y de rostro marchito tras la mascara de carne que trata de reír mientras quiebra los añicos en ínfimos pedazos, aun mas pequeños y quebrados.
Queda tan poco. Ya tan poco que la nada me ofrece sumarme todo para ser algo menos que nada.
Queda ya tan poco. Tan poco espacio que no convivo, sueño o respiro. Ah de ser una capsula la realidad y el aire como las ganas de vivir, terminan escaseando y ahogándonos.
Queda ya tan poco que la muerte no quiere recibir este cuerpo vejado que sangra lagrimas de torrentes profusos, caudales de ira, treta de frustración, píldoras de enajenación por cada poro pútrido de esta nada deforme insipiente. Meconio de luz sin amor. Queda ya tan poco que parece no queda nada; aún así, queda tan poco realmente. Queda tan poco.
Queda la soledad y la penumbre en silencio conmigo, quedan tan particularmente hechizadas conmigo que se suman a mis gestos y a mis plegarias, parecen, ambas, prendadas del olor a azufre de mis versos, del oro macizo de mis entrañas que despellejan cual buitres hambrientos del turbio ahora que queda de mí, de cada exquisito racimo de ventrículos y añicos de este ser que cosen en pangeas de armónicos estambres de prosas, hilvanando ciegamente a un trapo tratando de convertirlo en un espantapájaros. Noto que prefieren no marcharse y se cobijan tan próximas a mi que solo me envuelven asfixiándome tan nítidamente frente a los demás, entre mis frazadas las encuentro más confortables, aunque, también, mas desgarradoras.
Queda ya tan poco. De lo que fui, de lo que quise ser, de lo que soy y seré. Amargas noches prendan con delirio candelabros negros de marones óxidos que me recuerdan heces y sarcófagos.
Queda tan poco. Tan poco que ni vestigios de vida se encuentran en este frió cuerpo. Emulo las ganas de vivir y no efervece mas que un trapo de entrañaras fabricado, tan incomodo como suicida de lomo bajo y de rostro marchito tras la mascara de carne que trata de reír mientras quiebra los añicos en ínfimos pedazos, aun mas pequeños y quebrados.
Queda tan poco. Ya tan poco que la nada me ofrece sumarme todo para ser algo menos que nada.
Queda ya tan poco. Tan poco espacio que no convivo, sueño o respiro. Ah de ser una capsula la realidad y el aire como las ganas de vivir, terminan escaseando y ahogándonos.
Queda ya tan poco que la muerte no quiere recibir este cuerpo vejado que sangra lagrimas de torrentes profusos, caudales de ira, treta de frustración, píldoras de enajenación por cada poro pútrido de esta nada deforme insipiente. Meconio de luz sin amor. Queda ya tan poco que parece no queda nada; aún así, queda tan poco realmente. Queda tan poco.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)