Queda ya tan poco
Queda la soledad y la penumbre en silencio conmigo, quedan tan particularmente hechizadas conmigo que se suman a mis gestos y a mis plegarias, parecen, ambas, prendadas del olor a azufre de mis versos, del oro macizo de mis entrañas que despellejan cual buitres hambrientos del turbio ahora que queda de mí, de cada exquisito racimo de ventrículos y añicos de este ser que cosen en pangeas de armónicos estambres de prosas, hilvanando ciegamente a un trapo tratando de convertirlo en un espantapájaros. Noto que prefieren no marcharse y se cobijan tan próximas a mi que solo me envuelven asfixiándome tan nítidamente frente a los demás, entre mis frazadas las encuentro más confortables, aunque, también, mas desgarradoras.
Queda ya tan poco. De lo que fui, de lo que quise ser, de lo que soy y seré. Amargas noches prendan con delirio candelabros negros de marones óxidos que me recuerdan heces y sarcófagos.
Queda tan poco. Tan poco que ni vestigios de vida se encuentran en este frió cuerpo. Emulo las ganas de vivir y no efervece mas que un trapo de entrañaras fabricado, tan incomodo como suicida de lomo bajo y de rostro marchito tras la mascara de carne que trata de reír mientras quiebra los añicos en ínfimos pedazos, aun mas pequeños y quebrados.
Queda tan poco. Ya tan poco que la nada me ofrece sumarme todo para ser algo menos que nada.
Queda ya tan poco. Tan poco espacio que no convivo, sueño o respiro. Ah de ser una capsula la realidad y el aire como las ganas de vivir, terminan escaseando y ahogándonos.
Queda ya tan poco que la muerte no quiere recibir este cuerpo vejado que sangra lagrimas de torrentes profusos, caudales de ira, treta de frustración, píldoras de enajenación por cada poro pútrido de esta nada deforme insipiente. Meconio de luz sin amor. Queda ya tan poco que parece no queda nada; aún así, queda tan poco realmente. Queda tan poco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario