A veces pienso en aquellos demonios. Entiendo muy bien - ahora- lo que significa ángel caído.
La majestuosidad de sus aposentos parecía ser calmo, etéreo, divino. Mas la manifestación del resquebrajo de aquella pared de mentiras solo develo lo que queda. Sencillo y desnudo sin glamour o sacralidad solo quedan demonios. Pasado que fue y no es, tiempo proyectado que jamas se construyo, solo quedan cenizas y un fuerte olor a heces. Hoy solo quedan demonios.
Demonios por recuerdos y pensamientos vagos
Demonios por lo incierto que me come a bocados.
Demonios lo que fue angelical
Demonios porque solo queda el residuo fecal.
Demonios por memorias y amores
Demonios por las furias y sinsabores.
Demonios que entresacan y desgarran carne
Demonios vomitan sangre,
tragan pudor carencias y siguen con hambre
Demonios contemplo compro y juego
Demonios consumo, celebro y muero.
¡Cuán áspero es el rigor de regurgitar demonios tras llagas irresolutas y insípidas!
Solo sabe a sangre esta intrépida marea de convulsiones atragantada por huesos míos.
-¡Madre mía!, no hay oración a dios alguno que deshaga en añicos este letargo, suenan allí los preludios sádicos ceden las paginas de estos libros de mi apocalipsis, suena al mismo castigo eterno diario de la vida-
Como siempre, solo, sin dios alguno que ayude. Ébola esboza Trazos, garabatos crasos,el opio copia otro mapa de scalopia.
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