Viajan enormes caudales a toda prisa. Parece que sus garras no se retraerán esta vez. Keops, Kefrén, Micerino degradan su infinidad. Ya no dictas el norte hacia Orion errado monumento de rabias, con crudas castas erradas no toparé el culo por libras de diamante.
Putas ansiaban el sabor de lo magnifico de los gigantes de piedra. Putas anhelaban cobijo tras sequías anómalas. Putas codiciaban el oro en sus cabellos y la plata que refleja el candor de sus bastas respiraciones anacrónicas sobre el desfase en mi pecho de infante lampiño.
"No necesito que me busquen trabajo, estoy bien así. Soy poeta"
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