lunes, 4 de noviembre de 2013

Asalto Lopez

No creas que no he dado cuenta de todo este montaje. Dejas que te observe de tan lejos y me es grato e inquietante, pertenecer a las sombras que degradan tu figura. Juegas, traviesa aún, a ser estrella en el cosmos y dejas que la luna pinte tus cielos. Planteo aun las dudas y quiero ser yo quien las pinte; mas, fácil parece, no habrá por mi parte los colores que busques pintar; sencillo, tan pronto como cautivo y prendado quedo de ti, en ti, me desvanezco en el mar de tu iris infinito hasta que las corrientes ondeadas de tu escarchado cabello me ahoguen con rabia y me arrastren revolcado a las orillas de la ternura de tus castas mejillas. Intranquilo he quedado, atragantado por el sopor que el caldo espeso de tu perfume ofrece.
¡Mírame que palidezco! Descontinua el pulsar de mis latidos que estos de todas maneras se irán pronto y espero que puedas, y sepas, resucitar con tus dulces labios a la bestia que guarda paciente de tus labios carmesí, inyectándome placer por oxigeno aguardo. Perfecta dama.

¡Despierta ya! una tras otra vez algún episodio de lucidez espontanea me recuerda guardar calma con una ironía que esculpe el patetismo de esta construcción ficticia. ¡Supéralo!
No tengo tantas sonrisas tuyas bajo mi cobijo como fotografías nuestras sobre un altar, aquí brazos tuyos sobran mujer fantasía. partí de tomar tus muñecas a que me partas sobre la mesa ritual de tu mezquita quedaremos eternos entre los bosques. Ya pasaran más días tuyos, ya se acabarán los días míos. Tan solo quedan vivirlos

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