Heme aquí nuevamente afrontando el vaticinio que entre pesadillas se dibujó tras la vanguardia en la sombra que oculta tu silueta. Me aproximo a aquella inhóspita cama vacía, ella yace con su perfume perfecto de brujería insensata, nada más hermoso que ese entonces era el ahora. Bajo las sábanas de desaire-Ella me pronuncia bilis estocando mis lunas mientras ganimides solo se aleja a los más recónditos estremeceres de este viejo Galileo- radica, todavía, el eco de sus gemidos. Trato de pintarte en tu magna desnudes, mujer perfecta. Tu tan solo buscas desdibujar tu figura exacerbada antes del colofón, lo recuerdo. Me arrepiento. Mujer encuentra aquí genuflexo y servil a mi humillación ,¿Estás conforme ahora?
Súplica. Lamento y llanto e enamoran un noche estrellada, parece que es la misma en donde tiritan azules los astros. Aquí no hay un a lo lejos, ni cerca alguno, quizás muchos, que tal vez sea otro engaño. A sabiendas veo el sutil reflejo y caigo tendido en el marco de tus ojos, bajo tiras y espuelas sera la cortina del horizonte que han de magullar tu mirada afrodita.
Próximo al desfalco, tan pálido como extasiado, de entereza.
Segundos condenan mi cuerpo ser pacificado al azotar el suelo, suave granada en vuelo, proyecta vorágines, Pléyades y Ganímides, escondiéndose con timidez.
Frío, vago, retráctil.
Manso perro ágil. Escapa, se que no es fácil
Veo que levantas rosas, mujer hermosa.
Martirio condena ente penas al poeta en prosas.
Martirio viaja y me envuelve en soledad, piel conocida, en realidad.
Mezquindad y odio se estremecen, ven este cuerpo vejado y alejarse parecen.
Me he revolcado tantas veces, que entre heces ellas mismas clamaron ceses,
pares y altos ante la consigna de estrellarme al asfalto.
Estrellar es directiva, silencio guarda diatribas,
lagrimas invocando a Marte en rescate,
vida en estoque, Jaque Mate.
Momento perfecto para extrañar y olvidar, comprar algo de paz esculpiendo máscaras crudas, provocando este amargo halo violeta que no se congracia con las huestes finitas de la misericordia de tu grácil ser, tan fácil como la merienda.
Levanto a este títere de carnes noctámbulos en la misma miserable soledad recalcitrante, no ajena- por cierto-. Suena el "tic"junto del "tac"... tiempo corre e infinito propaga mi vejes cual plaga ara a través del cosmos de esta enorme incertidumbre volátil, manos maleables estrujan figuras gráciles y trastabillan al sentir la perfección.
Tétrico, quise decir- si es que aún exaltan tus sentidos. Obvio busco tu plena satisfacción-.
No duermas, descansar es ahora será el cristal. Opiáceos como almohadón, estupefacientes de frasadas y sollozos desesperados que entre lagrimas hacen las veces de caricias.
Crisantemos mamá que te harán muy feliz, el día de mi muerte seré otro objeto inanimado mas, regala mi cadáver a los que quieran de él. Yo no quiero la vida, nada de él.
Padre, se fuerte y descansa mucho, por favor, que el trabajo se lleva mas de ti de lo que la muerte me llama cada día.
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