viernes, 14 de diciembre de 2012

Diciembre


Diciembre
Las gotas de sol caen, se marchitan en el horizonte al atardecer. Entre miles de estrellas doradas, partículas infinitas de tierna contemplación pintan el mar en el vaivén de  las herraduras de tu boca. Vaya labios, que estremecen, que acarician. Vaya protagonismo  de enternecer este parecer que envejece entre la miel y una promesa, un cristo que se oculta y su cabello  me murmura anhelo.
Las dulces mieles estremecen aun más. Saetas agazapadas quieren lanzar de noche este atentado sobre tu piel. Prefiero desvanecerme y contemplar con hidalguía. El rubor de mi suicidio empieza a develarse. Es que me derrumbo en ti, ante ti, por ti.
¿Y es que los cielos aun no terminan de pintar colores extraños en esta tarde extraña?
Tarde de extraños que merodean las inquietudes
tarde de extraños que duerme ahogada en la incertidumbre.
Tarde de extraños que me recuerda mas un Noviembre

Y es que tu ser.
¡Tú!.
Tu tan delicioso ser.
Espero en ti y en tus labios hermosos que pronuncian tabúes y vituperios.
Espero que cercenen mis angustias tus esquirlas de pánico y que mis ojos no deseen desnudarte más.
Espero caer rendido por las curvas infinitas de tus pestañas, insoportables medusas que paralizan mis eternas convulsiones.
Tarde en la que dos extraños comparten el frío, el mar, los colosos entre monstruos.
Tarde de extraños que se torna en noche.
Noche de extraños que realmente es más un noviembre agazapado que penetra con frias angustias y petardos de insolencia.
Noche en la que las vueltas se harán infinitas.
Noche en las que comprendo, mas no poseo, tu infinita belleza.
Noches en la que puedo reír, noches en las que puedo compartir el calor de una camisa, azul por cierto.
Noches en las que la muerte y el tiempo aturden los sentidos y aletargan el tiempo.
¿Y es que las estrellas aun no tatúan el prodigio en mis labios para poder estremecerte?
¿Y es que aún no es suficiente tanto frío?
Realmente es más un noviembre.
Yo quiero escuchar tu silencio mientras colisiono nuestras pelvis en mi mente.
Las recuerdo imaginada como los residuos del brillo del sol sobre el mar de este ultimo diciembre. Sobre el vaivén de las olas de un supuesto noviembre. Más cerca de entender que mientras se desvanece, realmente, es diciembre.
Y es que, debo, también, admitir, que deseo con ímpetu la posesión abigarrada y dantesca de tu ultimo aliento. Te deseo rendida,¡ tan rendida!. Y es que te deseo  mientras postras tu mentón sobre mis hombros, mientras siento tus eternos aromas y escucho tus frágiles gemidos al ritmo de tu acelerado latir. desnuda y marchita. Y es que realmente deseo eso y mucho más.
Es Un hermoso diciembre con venturas, es un hermoso puerto que se disfraza de noviembre repetidas veces. Repentinamente.
Realmente es Diciembre.

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