Diciembre
Las gotas de sol caen, se marchitan en el horizonte al
atardecer. Entre miles de estrellas doradas, partículas infinitas de tierna contemplación
pintan el mar en el vaivén de las
herraduras de tu boca. Vaya labios, que estremecen, que acarician. Vaya
protagonismo de enternecer este parecer
que envejece entre la miel y una promesa, un cristo que se oculta y su cabello me murmura anhelo.
Las dulces mieles estremecen aun más. Saetas agazapadas
quieren lanzar de noche este atentado sobre tu piel. Prefiero desvanecerme y
contemplar con hidalguía. El rubor de mi suicidio empieza a develarse. Es que
me derrumbo en ti, ante ti, por ti.
¿Y es que los cielos aun no terminan de pintar colores
extraños en esta tarde extraña?
Tarde de extraños que merodean las inquietudes
tarde de extraños que duerme ahogada en la incertidumbre.
Tarde de extraños que me recuerda mas un Noviembre
Y es que tu ser.
¡Tú!.
Tu tan delicioso ser.
Espero en ti y en tus labios hermosos que pronuncian tabúes
y vituperios.
Espero que cercenen mis angustias tus esquirlas de pánico y
que mis ojos no deseen desnudarte más.
Espero caer rendido por las curvas infinitas de tus
pestañas, insoportables medusas que paralizan mis eternas convulsiones.
Tarde en la que dos extraños comparten el frío, el mar, los
colosos entre monstruos.
Tarde de extraños que se torna en noche.
Noche de extraños que realmente es más un noviembre
agazapado que penetra con frias angustias y petardos de insolencia.
Noche en la que las vueltas se harán infinitas.
Noche en las que comprendo, mas no poseo, tu infinita
belleza.
Noches en la que puedo reír, noches en las que puedo
compartir el calor de una camisa, azul por cierto.
Noches en las que la muerte y el tiempo aturden los sentidos
y aletargan el tiempo.
¿Y es que las estrellas aun no tatúan el prodigio en mis
labios para poder estremecerte?
¿Y es que aún no es suficiente tanto frío?
Realmente es más un noviembre.
Yo quiero escuchar tu silencio mientras colisiono nuestras
pelvis en mi mente.
Las recuerdo imaginada como los residuos del brillo del sol
sobre el mar de este ultimo diciembre. Sobre el vaivén de las olas de un
supuesto noviembre. Más cerca de entender que mientras se desvanece, realmente,
es diciembre.
Y es que, debo, también, admitir, que deseo con ímpetu la posesión abigarrada y dantesca de tu ultimo aliento. Te deseo rendida,¡ tan rendida!. Y es que te deseo mientras postras tu mentón sobre mis hombros, mientras siento tus eternos aromas y escucho tus frágiles gemidos al ritmo de tu acelerado latir. desnuda y marchita. Y es que realmente deseo eso y mucho más.
Es Un hermoso diciembre con venturas, es un hermoso puerto que se disfraza de noviembre repetidas veces. Repentinamente.
Realmente es Diciembre.
Es Un hermoso diciembre con venturas, es un hermoso puerto que se disfraza de noviembre repetidas veces. Repentinamente.
Realmente es Diciembre.
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