Ella es perfecta,
cuando ora al místico,
en las mañanas y antes de acostarse.
Ella es perfecta,
cuando levanta la mano y duda,
cuando pregunta.
Ella es perfecta,
cuando come con los cubiertos adecuados,
cuando solía mirar de reojo a mi cuchara.
Ella es perfecta,
una maquina de maldad para mi corazón,
un engranaje de blasfemias para ocultar lo que me haría daño.
Ella es perfecta,
al vestirse y al desnudarse.
Ella es perfecta e inaccesible,
es distante e imposible.
Ella es perfecta;
además, ella es mágica,
Ella es perfecta.
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