Los huesos húmedos,
un perro furioso,
las calles recién asfaltadas,
las viejas plazas donde aprendí a fumar...
Todo me recuerda a ti.
Todo me recuerda a ti,
el graso cielo eterno,
las sonrisas, el mar.
La frigidez status quo.
La muerte, el amanecer;
el silencio, el anochecer.
Todo me recuerda a ti.
Las princesas tristes,
las muñecas ya calvas y los peluches sucios.
Todo me recuerda a ti,
Lo pobre y lo hastío,
lo hermoso y paciente,
los ancianos impetuosos y las guitarras desafinadas.
Todo me recuerda a ti.
Mis libros apolillados, mis memorias sueltas en miles de papeles,
el desorden en mi alcoba, el pañal en mi pared,
todo me recuerda a ti.
Las caricias que soñé.
el amor que pedí.
Las lagrimas que derramé,
los silencios que jamás guardé.
Todo me recuerda a ti.
Todo me recuerda a ti,
todo lo que veo es parte de ti,
algo de ti,
relacionado a ti,
huele a ti,
me vuelve a ti,
todo lo que toco es tuyo y y lo has visto,
todo lo que quiero te lo debo a ti, todo es por ti
y , maldita sea, es por ti.
Lo intrínseco,
lo blasfemo,
un arrullarte saludo de buenos días.
Todo me recuerda a ti.
Sin ti, el amor, suave y cálido amor, corrupto y ondeante amor, retumbaría en venganzas eternas; pero todo, el amor, es gracias a ti, por ti y de ti. Es perfecto, porque todo lo que recuerdo es por ti
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