Mis entrañas vibran, mis manos tiemblan incesantemente, te extraño y no te puedo ver.
Las mañanas son siempre frías y las noches demasiado oscuras, es porque ya no puedo recostarme en tu vientre, es porque levante mi voz con mayúsculas y deje que mis temores aplastaran mi ser. Es todo simplemente por existir tan lejos de ti.
Estas lejos, tan lejos; simplemente inalcanzable, intocable, intangible.
Cada mañana es igual, siento aún tu rostro entre mis manos y siento como se aleja mi rostro del reposo en tu muslos; fuertes, hermosos, pálidos. Dichosos.
Mis manos no me alimentan más, no quieren levantar más el tenedor, no quieren arrancar mas cabellos de mi cabeza; solo quieren llevar tus palmas a mi rostro, para besarlas, para poder amarlas, para poder sentir tu mano con mi nariz y seguir amando cada centímetro de tu cuerpo.
Mis ojos te extrañan y no cesan de llorar cada día. Y cada noche, noches como la de hoy, como la de mañana y como la de todos los días, le pedirá a mi cuerpo a gritos que vaya caminando a ti, aún a rastras, aún sin pulso, aún sin ganas de ponerme en pie.
Mi piel, rojiza, pálida y rosada, tiembla con cada inhalación, y quiere reventar con cada exhalación, me pide que por favor me la quite de encima, me gime tan fuerte, me gime con odio y me pide a gitos, entre susurros y entre latidos, que la saque de mi ser. No aguanta ,tampoco, más dolor.
Tus manos, mis manos; tus manos en mi corazón meciéndolo lentamente en la lenidad de la existencia; mis manos arrullando tu cuerpo sobre el cosmos.
Tu y ser y mi ser, ambos arrastrándose en mi, cayendo profundamente en desmembramiento paganos, cayendo tan profundos, ambos. Tu cuerpo y mi cuerpo, en mi, en mi ser, dentro mio y de mi oscuridad. Tus labios y los míos, los roces perdidos. Solo nos perfilamos a ver, a contar, a jadear y simplemente voltear, mis intestinos, mis nudillos, tus manos.
Somos dioses sobre dioses mismo y tu vientre sobre el mio no hace más gestos conmigo, mi ceño fruncido y mis manos temblante. Te extraño, te quiero y no te puedo olvidar. Simplemente te extraño y no lo puedo controlar; no es parte de mi cuerpo no es parte de mi voz, simplemente existe por tu divina creación. Te extraño y siempre lo haré, aún cuando te tenga conmigo, te extrañaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario