Las voces raras siguen jugando en mi cabeza
quieren cerrar mis ojos
presionan lentamente el desorden sobre mi piel
¿Pasas tus dedos entre mis cabellos?
¿Está todo bien?
¿Está listo ahora?
¿Qué tal si rompemos los vidrios y huimos?
hagamos algo de bulla.
Dejemos todo limpio,
ente gritos,
entre piedras.
Echémosle la culpa a alguien más
¿Me lo juras en la mansedad del mar?
¿con la bravura de tus ojos miel?
Déjame pintarte sin cosmos
Déjame escribirte sin comas ni puntos,
Déjame presionar tu frente contra mi pecho,
Déjame abrazarte en silencio.
¿y que tal si nada estuviera mal?
¿Qué tal si todo esta bien?
¿Qué tal si nadie mirara fijamente?
¿Qué tal si tus ojos dejan de ser del color de la miel?
¿Qué tal si todos comemos grass?
¿y si no hay un sol?
¿Qué tal si me vuelves a hablar?
Déjame pertnecer a algo más grande
algo que nos involucre a ambos;
pero, algo más grande aún.
Déjame mentir y cantar.
¿Qué tal?
¿ Estaría bien?
Déjame creer.
Tan solo déjame
miércoles, 30 de marzo de 2011
jueves, 17 de marzo de 2011
Dorado gato pardo
Lo que solíamos saber
lo dejamos en el camino,
atrás del pasar.
Todos nuestros amigos se han ido a un lugar mas tranquilo.
Y yo solo quiero llegar a ser viejo, feliz.
Solo soy un pedazo de algo.
Prefiero estar ciego, besar lo mismo
y creer en lo mejor que me deje mas frío.
Prefiero creer en todo lo que sostenga el amor.
Suficiente, creo yo,
demasiada cosa para mi.
Es mi forma de cortar los fantasmas del pesar,
besar todo lo que esta en mi.
No dejarlo salir
Escucha lo que tengo que decir
que lo mas largo que puedo hacer es frenar lo que esta en partes dentro de mi,
en mi interior.
y nadie escucha antes de "El producirse" dentro de mi oído.
Puedo saber el futuro viendo el cariño de un año acercandose.
Cerca.
Pesado.
Por todo lo largo.
Todos están envejeciendo
todos a la par,
todos cada vez más.
Se dezlizan por entre la humanidadm
no es lo mismo; pues,
no me niego a creer en que una palabra despierte el amor
que rara cosa.
Es algo formal fanfarronear sin encarar un susurro que no te deje ir,
curando el sismo por dentro,
no dejandome solo,
mirando por dentro
aún en la parte más distante.
Lo se muy bien,
no desaparece desde adentro,
palpita y me da algo que recordar en el futuro cercano,
ahora estamos...
Mas no por mucho.
lo dejamos en el camino,
atrás del pasar.
Todos nuestros amigos se han ido a un lugar mas tranquilo.
Y yo solo quiero llegar a ser viejo, feliz.
Solo soy un pedazo de algo.
Prefiero estar ciego, besar lo mismo
y creer en lo mejor que me deje mas frío.
Prefiero creer en todo lo que sostenga el amor.
Suficiente, creo yo,
demasiada cosa para mi.
Es mi forma de cortar los fantasmas del pesar,
besar todo lo que esta en mi.
No dejarlo salir
Escucha lo que tengo que decir
que lo mas largo que puedo hacer es frenar lo que esta en partes dentro de mi,
en mi interior.
y nadie escucha antes de "El producirse" dentro de mi oído.
Puedo saber el futuro viendo el cariño de un año acercandose.
Cerca.
Pesado.
Por todo lo largo.
Todos están envejeciendo
todos a la par,
todos cada vez más.
Se dezlizan por entre la humanidadm
no es lo mismo; pues,
no me niego a creer en que una palabra despierte el amor
que rara cosa.
Es algo formal fanfarronear sin encarar un susurro que no te deje ir,
curando el sismo por dentro,
no dejandome solo,
mirando por dentro
aún en la parte más distante.
Lo se muy bien,
no desaparece desde adentro,
palpita y me da algo que recordar en el futuro cercano,
ahora estamos...
Mas no por mucho.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Aligarta
¿ Cuándo dejé de creer y comencé a crecer?
Tal vez comenzó una noche en una esquina.
Aquella donde los niños se esconden
en el mismo lugar que corretean hasta medianoche
Sentado junto al lugar donde los amigos solían crecer juntos.
Envejeciendo, creciendo sin darse cuenta.
Aún soy un ser humano,
este no soy yo,
soy mas que esto.
Solo quiero echarme y partir en tu amor.
suficiente, no más.
Es la cuarta noche al cortar,
hora de pegar las culpas cuando dejas ir
Ayúdame a encontrarme a mi mismo,
mira desde afuera mi interior calcino
esta sano y sí,
no desaparece con un susurro
Dame algo que haga eco en mis mares,
mis cercanía , mi cariño aquí estoy
No por mucho.
lunes, 21 de febrero de 2011
placebo
y el sol
la luna,
la mancedad y la penumbra.
El dolor y la angustia,
el placer y la cesárea
la matiz incesante de pasión.
Epístolas certeras.
Las manos, tu vientre
mi cama tu frente
los cerezos y el lsd
la frialdad y tu apretar
me recuerda que muero
me recuerda que aun creo
que odio lo que no puedo odiar,
temo a la versad circunstancial.
Me odio en ti, te amo sin mi
te agarro de los cabellos y te arrastro en retratos impuros y abominables.
tu útero, mi carne;
tu cuerpo, mi destierro;
tu latir, nuestro vientre;
tu vientre mi placebo.
la luna,
la mancedad y la penumbra.
El dolor y la angustia,
el placer y la cesárea
la matiz incesante de pasión.
Epístolas certeras.
Las manos, tu vientre
mi cama tu frente
los cerezos y el lsd
la frialdad y tu apretar
me recuerda que muero
me recuerda que aun creo
que odio lo que no puedo odiar,
temo a la versad circunstancial.
Me odio en ti, te amo sin mi
te agarro de los cabellos y te arrastro en retratos impuros y abominables.
tu útero, mi carne;
tu cuerpo, mi destierro;
tu latir, nuestro vientre;
tu vientre mi placebo.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Tiberius
El reloj marcaba las doce en punto, todos se levantaban de sus asientos mientras se miraban dudosamente los unos a los otros; sus sonrisas, escalofriantes y turbias, estremecían mi corazón, lo manoseaban, lo aplastaban.
Un tío mio, moreno y chino a la vez, superdotado con una combinación exótica de genes. Ese que a pesar de contar ya con una familia, vive aún con su madre y trabaja de obrero para las diferentes empresas de otros tíos. Aquel tío mio, Martín, el de los gestos indiferentes, inconsecuentes y desordenados, sacó algo de su su vieja mochila supuestamente beige, era una bolsa negra. Tomó la bolsa con ambas manos, retrocedió unos cuantos pasos y tomo asiento en un mueble viejo cercano, la abrió lentamente para ver su contenido detenidamente y esbozo una sonrisa en entre sus gestos extravagantes. Me miró y supo que lo estaba mirando fijamente, me pasó la voz y yo fui a él, Me dijo que vayamos afuera. Ya en medio de la calle abrió la misteriosa bolsa negra en la que llevaba cuetecillos -recuerdo lo gracioso que fue ver en su rostro aquellos gestos extravagantes, sentí como si buscase desesperadamente sorprenderme a toda costa-, lo volví a mirar fijamente, tratando de penetrar en su alma con mis ojos, y me fui a vagar por allí, a simplemente existir, caminar, ser una materia en movimiento más.
Las campanas de las iglesias sonaban, todas a la vez, una y otra vez, incesantemente, decadencialmente, sin ton ni son, sin modestia alguna, en absoluto.
Un silbido, chillante, doloroso alarido potente y abigarrado, simplemente penetrante. Lo miré, y él no se percato de mi, su cola de fuego se elevaba desde el suelo y de repente... Luz. Miles de luces, de todos los colores ellas, de gritos, de risas, de abrazos, de besos, de caricias, de silencio.
Sentí que me falto una sonrisa sincera y un abrazo que enternezca el alma mía; una simple caricia.
Mis manos se enfriaron en el furor de la noche, solo un aroma me mantenía conectado a esta misma. La pólvora, dulce metal consumido con olor a sangre, tonos marchitos y deprimentes con un picor algo desaforado... Es la sangre, sin dudas en ella puedo oler la sangre: Ese humo violento y saturado de felicidad solo podría aturdirme más en esa noche álgida. me sentía mareado, atemorizado y aplastado, me sentí en medio de una guerra- guerra en donde solo el humo te hace recordar que tienes que huir y seguir corriendo para poder salvarte, para poder ver el sol tras el anochecer-. Volviendo con cautela a mí, en medio de mis demonios internos que iban convergiendo en la fiesta retumbante de explosiones.
A mi diestra fuego, por frente sonrisas mórbidas piromaníacas, por detrás empujones y a mi izquierda el humo, el cáliz grisáceo atraído hacia mi por el viento por mi mismo, por mis caídas y tropezones.
¿Qué sera de las cosas no marcadas?,¿Qué más habrá de hablar él sobre mi? ¿qué más grande el regalo o tus puertas y tus mojones esparcidos?- comestibles-.
Un tío mio, moreno y chino a la vez, superdotado con una combinación exótica de genes. Ese que a pesar de contar ya con una familia, vive aún con su madre y trabaja de obrero para las diferentes empresas de otros tíos. Aquel tío mio, Martín, el de los gestos indiferentes, inconsecuentes y desordenados, sacó algo de su su vieja mochila supuestamente beige, era una bolsa negra. Tomó la bolsa con ambas manos, retrocedió unos cuantos pasos y tomo asiento en un mueble viejo cercano, la abrió lentamente para ver su contenido detenidamente y esbozo una sonrisa en entre sus gestos extravagantes. Me miró y supo que lo estaba mirando fijamente, me pasó la voz y yo fui a él, Me dijo que vayamos afuera. Ya en medio de la calle abrió la misteriosa bolsa negra en la que llevaba cuetecillos -recuerdo lo gracioso que fue ver en su rostro aquellos gestos extravagantes, sentí como si buscase desesperadamente sorprenderme a toda costa-, lo volví a mirar fijamente, tratando de penetrar en su alma con mis ojos, y me fui a vagar por allí, a simplemente existir, caminar, ser una materia en movimiento más.
Las campanas de las iglesias sonaban, todas a la vez, una y otra vez, incesantemente, decadencialmente, sin ton ni son, sin modestia alguna, en absoluto.
Un silbido, chillante, doloroso alarido potente y abigarrado, simplemente penetrante. Lo miré, y él no se percato de mi, su cola de fuego se elevaba desde el suelo y de repente... Luz. Miles de luces, de todos los colores ellas, de gritos, de risas, de abrazos, de besos, de caricias, de silencio.
Sentí que me falto una sonrisa sincera y un abrazo que enternezca el alma mía; una simple caricia.
Mis manos se enfriaron en el furor de la noche, solo un aroma me mantenía conectado a esta misma. La pólvora, dulce metal consumido con olor a sangre, tonos marchitos y deprimentes con un picor algo desaforado... Es la sangre, sin dudas en ella puedo oler la sangre: Ese humo violento y saturado de felicidad solo podría aturdirme más en esa noche álgida. me sentía mareado, atemorizado y aplastado, me sentí en medio de una guerra- guerra en donde solo el humo te hace recordar que tienes que huir y seguir corriendo para poder salvarte, para poder ver el sol tras el anochecer-. Volviendo con cautela a mí, en medio de mis demonios internos que iban convergiendo en la fiesta retumbante de explosiones.
A mi diestra fuego, por frente sonrisas mórbidas piromaníacas, por detrás empujones y a mi izquierda el humo, el cáliz grisáceo atraído hacia mi por el viento por mi mismo, por mis caídas y tropezones.
¿Qué sera de las cosas no marcadas?,¿Qué más habrá de hablar él sobre mi? ¿qué más grande el regalo o tus puertas y tus mojones esparcidos?- comestibles-.
sábado, 4 de diciembre de 2010
Álgido
Recuerdo cuando nos burlábamos de nuestra desnudes, dormíamos el uno con el otro, juntos, sin nadie más en el mundo, nos tomábamos de la mano y nos mirábamos a los ojos. Yo te miraba a ti, tocaba tus hermosos cabellos y miraba cada uno de ellos tratando de contarlos, yo te miraba a ti y tocaba tus hermosas cejas, fruncías el ceño y me sonreías. Yo te miraba a ti, tu me mirabas a mi, nuestras miradas se cruzaban, yo veía tus hermosos ojos acaramelados y tu mirabas los tan normales ojos míos. Yo te miraba y me sonreías, me hacías sonreír con naturalidad.
Sentía tu piel y tu te recostabas en mi, en el silencio, en la penumbra, no haba nadie más y jamas existió, eramos solo dos en el mundo de la inmensidad.
Todo regresa a mí claramente, todo recuerdo olvidado, hasta el más ínfimo e insignificante de ellos, regresa fresco y hermoso. Cuando la historia lo era todo, cuando nos amábamos y no me temías, cuando me amabas por amarme con todo el corazón, cuando me entregue a ti con devoción y tu jamas me mentías, cuando el mundo era plano y las palabras perfectas por su existencia, cuando cerrábamos los ojos y pensábamos el uno en el otro deseándonos tenernos uno al lado del otro en silencio eterno, en simple amor. Manteniendonos uno al otro en el seno de la existencia compartida, juntos eternamente en los brazos de morfeo, durmiendo, soñando, pensando el uno en el otro.
No sabes cuanto extraño tu vientre, tus muslos hermosos, tu cabello endemoniado en los que se mezclaban mi aliento y tu sudor. Nos hundíamos en un submarino amarillo, en silencio, en amor.
Extraño sentir el amor en tus axilas, entre tus brazos, en tus hermosos hombros, suaves y encantadores, en esos ojos, perfectos, grandes y hermosos ojos color miel,
Miel, miel, en tus labios, en tu carne, en todo tu ser, Totalmente dulce en tu frialdad, simplemente miel
Sentía tu piel y tu te recostabas en mi, en el silencio, en la penumbra, no haba nadie más y jamas existió, eramos solo dos en el mundo de la inmensidad.
Todo regresa a mí claramente, todo recuerdo olvidado, hasta el más ínfimo e insignificante de ellos, regresa fresco y hermoso. Cuando la historia lo era todo, cuando nos amábamos y no me temías, cuando me amabas por amarme con todo el corazón, cuando me entregue a ti con devoción y tu jamas me mentías, cuando el mundo era plano y las palabras perfectas por su existencia, cuando cerrábamos los ojos y pensábamos el uno en el otro deseándonos tenernos uno al lado del otro en silencio eterno, en simple amor. Manteniendonos uno al otro en el seno de la existencia compartida, juntos eternamente en los brazos de morfeo, durmiendo, soñando, pensando el uno en el otro.
No sabes cuanto extraño tu vientre, tus muslos hermosos, tu cabello endemoniado en los que se mezclaban mi aliento y tu sudor. Nos hundíamos en un submarino amarillo, en silencio, en amor.
Extraño sentir el amor en tus axilas, entre tus brazos, en tus hermosos hombros, suaves y encantadores, en esos ojos, perfectos, grandes y hermosos ojos color miel,
Miel, miel, en tus labios, en tu carne, en todo tu ser, Totalmente dulce en tu frialdad, simplemente miel
lunes, 15 de noviembre de 2010
The last man standing
Este fue el primer corto que hice en la casa de un amigo, Andres G., quien gustosamente se prestó para poder hacerlo; además de grabar y alimentarme con cigarrillos, mientras criticaba mi corto, modestamente, y sin chistar, simplemente grabo desde mi perspectiva por lo cual estoy bastante agradecido con él porque a pesar de no comprender lo que yo pretendía hacer me ayudo a ciegas.
Si no me equivoco es del año pasado este cortometraje. Ahora me encuentro trabajando en otro acerca de mi perspectiva de la vida en la soledad, entre los miedos, sin nadie mas que uno mismo en sí.
Si no me equivoco es del año pasado este cortometraje. Ahora me encuentro trabajando en otro acerca de mi perspectiva de la vida en la soledad, entre los miedos, sin nadie mas que uno mismo en sí.
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