Había corrido lo suficiente para temerle ya a
los dragones e insectos. La anciana en la mecedora de largos y quebrados dedos
aún sostenía su elongada pipa; de ella, en su eternidad paciente, brotaba el
humo arco iris.
Mi amor, aun te amo. ¿Que hice?, ¿Qué tanto mal he hecho?
Entonces decide dibujar estrellas en las paredes y empieza a mirar el cielo, aprecia tu insignificancia y hechiza cada frase escupiendo amor. Abraza intensamente cada cuerpo y quiebra en ellos tus sentidos compartiendo cada espacio que al final, juntos, serán todos solo polvos de estrellas como en un principio.
Mi amor, aun te amo. ¿Que hice?, ¿Qué tanto mal he hecho?
Entonces decide dibujar estrellas en las paredes y empieza a mirar el cielo, aprecia tu insignificancia y hechiza cada frase escupiendo amor. Abraza intensamente cada cuerpo y quiebra en ellos tus sentidos compartiendo cada espacio que al final, juntos, serán todos solo polvos de estrellas como en un principio.
Amor, te amo… ¿Tan mal? Te amo ¿Qué hice mal?
Dama de mejillas almendradas y cabellos vivos, incinera, repentinamente, este amanecer tan solitario. Amortaja este cuerpo y trepidante llévalo a la muerte que muerto esta ya este cuerpo y el alma posesa en ella
¿Es eso cierto?, Que tanto mal he hecho?
Dama de mejillas almendradas y cabellos vivos, incinera, repentinamente, este amanecer tan solitario. Amortaja este cuerpo y trepidante llévalo a la muerte que muerto esta ya este cuerpo y el alma posesa en ella
¿Es eso cierto?, Que tanto mal he hecho?
Entonces la vi flaquear ante el arma y
escalofriada, aun, remecía una y otra vez las ramas sobre sus hombros. La
calidez de la naturaleza escapaba de ella esta vez, ni su largo cuello troncado
o sus débiles trapecios podrían mecer mas esta peculiaridad. Esta vez estaremos
solos.
Amor, ¡Ámame! Sigo amando la vida que amamos y no amo mas la vida, ni el pasado, ni a ti ni a tu naturaleza ajena que ya no persiste ni persigo.
Amor, ¡Ámame! Sigo amando la vida que amamos y no amo mas la vida, ni el pasado, ni a ti ni a tu naturaleza ajena que ya no persiste ni persigo.
Otro
simple suspiro, descanso y castigo
Torpedos de sueños quebrantan las doce
Torpedos de sueños quebrantan las doce
Mediodía,
medianoche se quiebran, nadie se conoce.
Abriste con rabia y placer las sedas de tu
camisón desgarrando cada botón, inclinándome al suicidio de tu vientre y la
recompensa de tus estragos entre los senos furiosos que no beso- es que ya no
me pierdo entre ellos-
Mi recompensa fue el crimen y el castigo,
Mi recompensa fue el crimen y el castigo,
El himen
que persigo,
Las
letras y el verbo,
La música
y un cuaderno,
Lápices
libros y amigos mezquinos
Ahogado
entre faltos y falsos vecinos
Regreso
nuevamente atragantado con heces en este infierno
Entre en busca del suicidio y la muerte no
estaba allí, era luz plena y placer absoluto, las aves y estrellas adornaba, vi
a las rosas ocultar sus espinas tras tus lunas
y lunares mientras en el clímax de placer se enrojecía cada centímetro
del azafrán caramelo que se tornaba en cenizas dispersas entre mis manos. Plena
excitación, creedlo. Otra vez un cadáver fingiendo placer mientras solo desea
entrañas que acompañen su paseo de respiros en el pasar del tiempo.
Amor, dispérsame aplastante bajo tus pies
dulcísimos.
Obre mal mas es cierto que la premura con
ternura y dulzura se torna lisura si es que se le murmura a la criatura la
cruda realidad basura
Dispersarme amor distante, ¿He obrado mal?
De allí que las cosas cambien tanto y el
embolo seas tu mismo en este humo de nauseabundo arco iris – Pobre anciana tan
sola y vieja, aun predica ser sabia cuando de sabio el amor no tiene nada-
Pobre el joven y el narrador, pobre el
marchito y el omnipresente en tercera persona, pobres u tristes todos, ajenos a
sus deseos y complejidades. Pobres la vida y la muerte que solo suceden y no
entienden. Pobre cada uno de nosotros mientras el amor sigue siendo sentenciado
a preguntas.
¿Hicimos mal solo esta vez?
Las cosas cambian...
¿Hicimos mal solo esta vez?
Las cosas cambian...
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