sábado, 12 de enero de 2013

Disimulos de Orfeo

Soñé verte despierta, volabas sobre precipicios contundentes.  Tu piel morena, caramelo dulcisimos de mis instintos de enjambre entre mis pantalones los vi acariciar precipicios mesiendolos con la ternura de tus enajenadas manos que amurallan y ametrallan  fogosas cada célula de este cadáver obsceno hijo de boyeur.
Soñé que te levantabas tan celeste en un vestir de bodas celestes... Entre cornisas churriguerescas sin héroes  ídolos ni santos te perdí .
Soñé que tus ojos aun permanecían cerrados en el luto de este sin horizonte. No era ni de día ni de noche. Era solo pálido todo tras de ti. Ni el universo se atrevía a opacar tan bella lucidez.  Ni los espectros más potentes tornaban en arcos la mansedumbre de la aurora de la libido que emanaba aquella canela de tu rostro hermoso y funesto de aquel momento sin ligar en el cosmos.

Soñé que el tiempo no era tiempo y que no veía atrás ni adelante, solo el momento y llano llamaban las llamas entre fulgores faustos y felices de los fríos fantabulismos que restringían tus manos a mi cerda piel.
Soñé que las pirámides arenosas y tristes se volvían puertas a tus hogares.
Vi la lidia y el holocausto sutil a través de las las espadas y el éxtasis de tus elixires que se regodeaban danzantes entre disparos de furias. Los martillos seguían golpeando los yunques de García  ahora las balas tocan chalecos y los ritmos incitan libertad entre mentiras e ideas.  Pude ver la saliva brotar entre gritos y arengas de guerra de aquel caudillo que amansaría tu sexo. Me veías a los ojos y sentías que que observaba siendo desgarrada y poseída. Te excita la nuez de mi almíbar y quebrar este febril caparazón tan tuyo.
Soñé sueños soperutanos superpuestos a susurros, sustos y suspiros sorpresivos. Un saxo solitario es sosiego  sempiterno... Socaba y  sepultan el señuelo de este sueño soñado. Sueño somnoliento. Sueño soñado.

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