esconderemos nuestros rostros bajo mi pecho,
bajo cien matices.
Abrazos, como los recuerdos, quebrados,
me desplazo y confió,
ojos sedados.
Cuerpo saciado y carente de hambruna.
agilidad pocas simple, como cualquiera, como ninguna.
Cierro mis ojos y me desplomo sobre el romance.
El dolo, la lucha y el esfuerzo
mis manos las doy al viento terso
no semen ni cacas solo tonterías a mi alcance.
Soy un hombre tonto y débil,
tan tonto y ala vez tan hambriento de amor.
un vagabundo vulnerable sin entender las cosas simples.
Ganas de verte y dos besos, soltarte nuevamente, jamás.
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