martes, 6 de diciembre de 2011

Y Quebró incesantemente aquel jarrón de barro contra la pared,
quería que su cuerpo se desprendiera junto a aquella vasija.
Trataba de desmoronar lentamente su cuerpo uniendose a la desgastada arcilla.

Inconfundiblemente desvarió y sus pasos dejaron de celar mis pensamientos con suave musica, el trémulo violento de tus caderas irrumpieron en mi habitación y entre incesantes delirios de placer, sofocados y caligulientos, distorsionaste mi cielo .
Un grito asfixiante y grotesco, un chillido horroso y tetrico recorrió tu piel regocijadamente en mi sofocante y amargo desarme, lento, observable, implacable.
Mis manos dudaron tocarte nuevamente, tu piel no era dulce y algodonada jamás, dejo de serlo hace ya mucho tiempo atrás; de pronto, me sabia todo a escarnio y prejuicio, a hipocresía y a un tortuoso adiós disimilado por el compromiso. Me encontré a mi mis y me vi de pie ante lo que no fui, aún arrodillado ante ti roto y deshojado, mis tinieblas se tornaban cada vez mas chirriantes y nuevamente en gemidos hilarantes, llenos de frustración, y de tanto ahogo de la voz se me apago de repente el lloriquear. Aprendí mucho mas que simplemente amar y conocí la pasión mas de cerca que la misma profunda cuna humillante en la que mecí tu cuero , enamorado de la idealizada mi.

Aquel sonido precoz que esgrimamos como himno de amor se torno en tonos negros y vomitivos, sucrudor insensato atiborró con roces la sensualidad de mi trato y entre mis cuerdas vocales, y las suaves melodías llenas de ternura, se volvieron contra la misma y sus gritos retorcidos formaron una canción , un nuevo himno de marginacion y dolor. Estoy quebrado.

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