El sátiro hijo del sol se ha marchado,
la bella reina y sus hojas secas lo han espantado nuevamente.
Las aves que solían cantar en las mañanas, se fueron con él
y aquellas risas matutinas, aquellas risas interminables y bullicios casi pandillerescos
que se asoman siempre para alguien como yo que vive cerca a un colegio; para alguien como yo, que se aturde con el reflejo, desde el otro lado de la ventana.
Colegiales han cesado de estorbar las calles.
Sigo mirando desde la ventana el mismo evento, una vez más.
Día tras día;
con lentitud;
Mes tras mes,
con dolor;
año tras año,
con tétricos deseos irrefrenables.
Desde la misma casa fría, vieja y triste,
desde aquel lugar donde siempre es de noche,
desde el mismo lugar manso en donde la mesa esta vacía siempre y nadie comparte ni una sola comida.
Las veo a través de las cortinas cremas inmortales y eternas,
aquellas que se sacuden y danzan ondeantes por un mismo viejo cristal roto que no ha sido removido.
La nocturna eterna, mi casa,
te recuerda la muerte en incesantes pasajes de su piel coloreada.
Quieta, inerte,
oscura y pesada,
llena de rigidez y la volatilidad de sus suelos te recuerda que mueres.
El silencio es mutuo.
La reina te cubre con cinco frasadas gruesas y melancólicas,
te despierta con un soplido profundo
y en aquel momento te penetrara incesante hasta la profundidad de tus huesos.
Su cuerpo sensual suda y se ríen de los simples mortales.
Las baladas empiezan a albergar un poco más de calor,
las luces nocturnas se abrillantan con neón
la bravura que, densa, en la oscuridad emerge, mantiene algo tibio entre los porqués.
La luna gira, sigue en su persecución ,
¿quién?
La prostituta.
Aquella suave distorsión,
llueve, llueve.
tu territorio toca suelo.
los bajos se entonan y suben.
Aquel trémulo doliente,
vibra como jamas,
y la lluvia, Aquel sudor de la reina, lava mis manos,
y esas heridas sanan.
No era necesario maldecir, ella me sana
en su danza eterna,
me dice no me moleste conmigo mismo,
ella me cura.
Hermosa reina de ímpetu destructivo, sexuada en mi.
Inviername
No hay comentarios:
Publicar un comentario