lunes, 30 de agosto de 2010

fracasaste already

La aglutinación de las cosas pesadas comienza a romper la fuente. su cabeza roza ya los labios marginales de la razón y sus claros cabellos raspan las cavidades del corazón, deshaciendolo lentamente hasta dejarlo inerte en un pedestal de marfil, observable, rotatorio.
Dame el oro a mí que yo haré el becerro -tengo miedo, no lo dudo- y los echare al azar junto con mis deseos.

Tengo dieciochos años desperdiciados mirando la nada y la televisión y sin esperar nada mas que creer que siempre tengo la razón sobre las cosas y que puedo doblegar voluntades contra-argumentando oniricamente verdades irrefutables.

Es tarde, hora de dormir. Me espera la esplendorosa muerte del coma temporal  en mi téserac ragnárico

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