lunes, 25 de abril de 2011

Acápite de Amor

He tratado de mover las cosas de arriba hacia abajo,
de izquierda a derecha,
He tratado de mover lo más grande y lo más pesado,
lo que pensamos y lo que callamos.
He tratado de cargarlo yo solo;
mas, es inútil, no tiene sentido.
Seguimos remando en direcciones inversas,
nos unimos en un mismo gran vientre,
aún levantando la mano para opinar.

Cada quien, en su propio camino desvaría más de lo suficiente.
Son , tal vez, los juegos circulares que nunca terminan,
son, quizá, las vertientes máximas del placer de algún dios
o una simple helicoide infinita de pulsiones que se torna ansiosa.
¿Quién lo sabe realmente?
Habría que prestar más atención;
pues, tal vez, y solo tal vez, desvarío un poco más que los demás
                                             o
tal vez, y solo tal vez, todos desvaríen en la inmensidad.



¿Y aquel mural?
Rima en perfección,
reciente, rápido, y respingado,
sumergido en jactanciosas juergas que gimen sin gruñir.
embelesado por la pipa del pegujalero.

Nuestras manos se tocan nuevamente al sesgar mis pies,
caigo rendido,
genuflexión.

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